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domingo, octubre 22, 2006

La venganza del posum



Vaya. O bien el posum que dejamos en otro lugar ha encontrado la forma de volver, o bien otro ha venido a tomar la venganza por su parte. El caso es que anoche tuvimos visita y se nos comió lo que más nos estimábamos. Hace unas semanas nuestra viña empezó a sacar flores en cantidad. Cada mañana mirábamos con alegría las flores que empezaban a aparecer, y mirábamos con ansia el día en que las flores se tornaran en uvas.

Todas las noches cubríamos la viña con una bolsa de plástico. Pero la viña empezaba a ser demasiado grande para la bolsa, y dejábamos parte fuera. Precisamente la parte que tenía las flores.

Pues ya no queda nada de las flores. Ahora igual tenemos que esperar al año que viene para tener uvas. Y el posum, el muy marrano, encima nos ha dejado un recuerdo oloroso.

domingo, octubre 08, 2006

Un visitante inesperado


Posum aterrado
Foto subida por MollaAliod.
Llevamos ya más de un año con problemas con los posums. El posum es un marsupial del tamaño de un gato, vegetariano y muy activo por las noches. Es muy ágil, vive en los árboles y se alimenta, me parece a mí, de cualquier planta que crezca en nuestra terraza. El verano pasado descubrimos en más de una ocasión que habíamos tenido visita. Unas veces se comía la mitad del perejil, otras veces la lechuga, y otras se comía los tomates. Y como postre, se daba un atracón de hojas de nuestro arce japonés.

Una vez que descubren que hay comida no hay manera de pararlos. En más de una noche he acabado persiguiéndoles con escoba en mano, pero no parece que les afecte en su conducta. Al final hemos tomado la costumbre de cubrir las plantas más apetecibles con bolsas todas las noches y descubrirlas por las mañanas.

Esta mañana Mineko ha descubierto un posum, ¡el muy pillo estaba durmiendo en el armario trastero de la terraza! El pobre estaba aterrado y soñoliento, ni se movía. Al final lo conseguimos poner en una caja y lo llevamos al parque más cercano.

Nada, a ver si aprende a buscarse la comida de una forma más natural. He de reconocer que su carita de pena daba lástima, espero que no le pase nada en su nuevo hogar...

Es de noche. Tengo que dejar de escribir, que tengo que proteger las plantas, no sea que tengamos otro visitante inesperado...