Hoy ha sido el primer dia que me he atrevido ir a la playa a bañarme. Y ha sido todo un atrevimiento, os cuento.
Animado por la emoción de la carrera "City to Surf", me voy a apuntar a otra carrera clásica en Sidney. Pero esta vez es de natación, y es como la continuación de la otra carrera. La carrera empieza en la playa de Bondi, donde terminó la "City to Surf" y termina en la playa de Bronte. Estas son dos de las playas más carismáticas de Sidney, y los respectivos grupos de salvavidas se enorgullecen de ser los más antiguos del mundo. Pero me ando por las ramas, volvamos a mi historia.
La carrera es de unos 2 kilómetros y medio, rodeando las rocas que separan las dos playas, y es efectivamente una carrera a mar abierto. Las olas y corrientes pueden ser bastante fuertes, con lo que hay cierto riesgo. Los organizadores ofrecen cursos de entrenamiento para la carrera. Y yo, como no tengo muy claro que pueda nadar en mar abierto con las olas que puedan haber el dia de la carrera, me he apuntado. Hoy ha sido el primer día del entrenamiento.
Me parece que, solamente el atender y entrar en el agua es bastante como entrenamiento. El entrenamiento empieza a las 8 de la mañana, que ya es temprano, ya. Y hoy no era precisamente un día que apeteciese entrar en el agua. Lleva lloviendo varios días, y la temperatura máxima no llega a los 17 grados. Pero allí que fui. Solamente tengo cuatro semanas para entrenar, y quién sabe, igual el día de la carrera es tal y como este.
El mar estaba bastante agitado, y del cielo caía una llovizna fina. Fui el primero del grupo en llegar a la cita. Y mientras esperaba, no tenia claro si alguien vendría, si yo sería el único en atreverse a entrenarse. Ya empezaba a hacerme la ilusión de que no tendría que afrontar las olas y el frío. Je, je, ahora me río. El instructor llegó puntual, y poco a poco vinieron los participantes. A las ocho eramos unas diez personas, y todos aparentaban una forma mucho mejor que la mía.
Alguien del grupo preguntó si íbamos a entrar en el agua. ¡Por supuesto!, dijo el instructor. Y allí que fuimos, al agua. Yo, por si acaso, llevaba puesto un traje de neopreno que me compré un par de semanas antes para esta ocasión. Con el frío que hacía, bien que lo agradecí. Pero en cuanto entré en el agua me dí cuenta que el traje no era tan necesario. El agua estaba más caliente, es decir, menos fría que el aire, y se estaba muy a gusto dentro. Eso sí, las olas eran más grandes de lo que se veía desde la playa, y en total el entrenamiento fue muy útil, solamente por el esfuerzo que tenía que hacer para aguantar las olas mientras nadaba.
El entrenamiento consistía en practicar la entrada y la salida en el mar, con lo que nos pasamos la hora entera entrando, nadando hasta un pundo determinado, y saliendo otra vez. Los otros participantes, buenos nadadores, me adelantaban cuando nadábamos mar adentro. Pero yo, con mi experiencia de bodyboarder, les tomaba ventaja a la hora de salir porque me aprovechaba del empuje de las olas.
Y qué olas. En varias ocasiones me sentí como un trapo en una lavadora, dando vueltas con el empuje de las olas. Solo que esta lavadora, en vez de limpiar te llenaba las partes de arena.
Alguien preguntó al principio si el tiempo del día de la carrera fuese como hoy, si la carrera se haría. El entrenador dijo que el día de hoy es un día limite. Si las olas son un poco más grandes lo más normal es que se cancelara la carrera. Esto me alegró en sumo. Quiere decir que, si puedo sobrevivir estas olas, puedo hacer la carrera... es decir si no me muero del cansancio en el recorrido.
Al final de la sesión, ya exhausto, me sentí como un crío. Creo que esto del mar es lo mío. Se siente algo especial cuando uno está a merced de las olas, algo como si alguien especial, Gaia, te estuviera meciendo. Me he quedado prendido de esta sensación, es como si el invierno no hubiera existido, y la última vez que entré en el agua fuera la semana pasada. ¡Se abre la veda de playa!
domingo, noviembre 05, 2006
jueves, noviembre 02, 2006
La visita de la cucaburra
Hace unos dias empezamos a tener una visita mejor bienvenida que el posum. Vinieron un par de cucaburras. Mineko fue corriendo a la nevera y les dio jamón york y queso, dos cosas que les encanta. Y sí, parece ser que les encantó, pues vinieron otra vez al día siguiente.
Por lo menos las cucaburras son carnívoras y no se nos comen las plantas. A ver si vienen más a menudo y espantan a los posums...
Me encanta la cucaburra. Es un martín pescador grande, casi tan grande como las urracas que intentan molestarla. Pero la cucaburra, siempre tan impasible, ni se inmuta. Simplemente se queda quieta, y ni se molesta en atacar a las urracas amenazadoras.
Es un ave con carácter. Su llamada tan característica, que suena como una risa, a veces esperpéntica, a veces aterradora, pero muchas veces simplemente una risa contagiosa que te hace al menos sonreir.
Ay, la cuca cucaburra. Hace un par de años una cucaburra se tomó el hábito de comer a expensas de los estudiantes del campus de Macquarie University, el lugar donde trabajo. Se quedaba esperando en lo alto de una sombrilla en la terraza del comedor, esperando, quieta, como solamente la cucaburra sabe hacer. Pero si algún estudiante despistado se dejaba el plato desprotegido, la cuca cucaburra, en un segundo se lanzaba sobre la mesa y se tomaba el filete de carne que el sorprendido estudiante estaba comiendo. Era la atracción del dia y el tema de tertulia a la hora de los postres. A todos nos entusiasmaba el atrevimiento de la cuca. A todos menos al pobre estudiante.
Por lo menos las cucaburras son carnívoras y no se nos comen las plantas. A ver si vienen más a menudo y espantan a los posums...
Me encanta la cucaburra. Es un martín pescador grande, casi tan grande como las urracas que intentan molestarla. Pero la cucaburra, siempre tan impasible, ni se inmuta. Simplemente se queda quieta, y ni se molesta en atacar a las urracas amenazadoras.
Es un ave con carácter. Su llamada tan característica, que suena como una risa, a veces esperpéntica, a veces aterradora, pero muchas veces simplemente una risa contagiosa que te hace al menos sonreir.
Ay, la cuca cucaburra. Hace un par de años una cucaburra se tomó el hábito de comer a expensas de los estudiantes del campus de Macquarie University, el lugar donde trabajo. Se quedaba esperando en lo alto de una sombrilla en la terraza del comedor, esperando, quieta, como solamente la cucaburra sabe hacer. Pero si algún estudiante despistado se dejaba el plato desprotegido, la cuca cucaburra, en un segundo se lanzaba sobre la mesa y se tomaba el filete de carne que el sorprendido estudiante estaba comiendo. Era la atracción del dia y el tema de tertulia a la hora de los postres. A todos nos entusiasmaba el atrevimiento de la cuca. A todos menos al pobre estudiante.
domingo, octubre 22, 2006
La venganza del posum

Vaya. O bien el posum que dejamos en otro lugar ha encontrado la forma de volver, o bien otro ha venido a tomar la venganza por su parte. El caso es que anoche tuvimos visita y se nos comió lo que más nos estimábamos. Hace unas semanas nuestra viña empezó a sacar flores en cantidad. Cada mañana mirábamos con alegría las flores que empezaban a aparecer, y mirábamos con ansia el día en que las flores se tornaran en uvas.
Todas las noches cubríamos la viña con una bolsa de plástico. Pero la viña empezaba a ser demasiado grande para la bolsa, y dejábamos parte fuera. Precisamente la parte que tenía las flores.
Pues ya no queda nada de las flores. Ahora igual tenemos que esperar al año que viene para tener uvas. Y el posum, el muy marrano, encima nos ha dejado un recuerdo oloroso.
domingo, octubre 15, 2006
Dia japonés
Ayer hicieron un festival japonés en Sidney. Bueno, más que un festival fue una colección de actuaciones populares, como las que hacen en los festivales japoneses.
Japón es un país especial en muchos aspectos, y uno de ellos es en sus festivales. Cada pueblo tiene su festival especial, y cada región tiene su forma de celebrarlo. Abundan los trajes llamativos, y los bailes populares son tan atractivos como distintos. Hay música, y tambores. En estos festivales lo que más se nota es el sentido estético, y sobre todo la energía de los participantes. Se ve una atmósfera de dedicación, disciplina, sensibilidad y pasión que raramente se ven en otras culturas.
Tuve la suerte de ver algunos de los bailes populares y grupos de tambores más conocidos, y verlos de cerca. De seguro que si los viera en Japón tendría que estar con otros muchos, todos cámara en mano, intentando capturar las imágenes.
Si quieres ver una selección de mis fotos, ve a mi página de flicker y busca con la etiqueta "matsuri", que es la palabra japonesa de fiesta.
Japón es un país especial en muchos aspectos, y uno de ellos es en sus festivales. Cada pueblo tiene su festival especial, y cada región tiene su forma de celebrarlo. Abundan los trajes llamativos, y los bailes populares son tan atractivos como distintos. Hay música, y tambores. En estos festivales lo que más se nota es el sentido estético, y sobre todo la energía de los participantes. Se ve una atmósfera de dedicación, disciplina, sensibilidad y pasión que raramente se ven en otras culturas.
Tuve la suerte de ver algunos de los bailes populares y grupos de tambores más conocidos, y verlos de cerca. De seguro que si los viera en Japón tendría que estar con otros muchos, todos cámara en mano, intentando capturar las imágenes.
Si quieres ver una selección de mis fotos, ve a mi página de flicker y busca con la etiqueta "matsuri", que es la palabra japonesa de fiesta.
domingo, octubre 08, 2006
Un visitante inesperado
Llevamos ya más de un año con problemas con los posums. El posum es un marsupial del tamaño de un gato, vegetariano y muy activo por las noches. Es muy ágil, vive en los árboles y se alimenta, me parece a mí, de cualquier planta que crezca en nuestra terraza. El verano pasado descubrimos en más de una ocasión que habíamos tenido visita. Unas veces se comía la mitad del perejil, otras veces la lechuga, y otras se comía los tomates. Y como postre, se daba un atracón de hojas de nuestro arce japonés.
Una vez que descubren que hay comida no hay manera de pararlos. En más de una noche he acabado persiguiéndoles con escoba en mano, pero no parece que les afecte en su conducta. Al final hemos tomado la costumbre de cubrir las plantas más apetecibles con bolsas todas las noches y descubrirlas por las mañanas.
Esta mañana Mineko ha descubierto un posum, ¡el muy pillo estaba durmiendo en el armario trastero de la terraza! El pobre estaba aterrado y soñoliento, ni se movía. Al final lo conseguimos poner en una caja y lo llevamos al parque más cercano.
Nada, a ver si aprende a buscarse la comida de una forma más natural. He de reconocer que su carita de pena daba lástima, espero que no le pase nada en su nuevo hogar...
Es de noche. Tengo que dejar de escribir, que tengo que proteger las plantas, no sea que tengamos otro visitante inesperado...
Una vez que descubren que hay comida no hay manera de pararlos. En más de una noche he acabado persiguiéndoles con escoba en mano, pero no parece que les afecte en su conducta. Al final hemos tomado la costumbre de cubrir las plantas más apetecibles con bolsas todas las noches y descubrirlas por las mañanas.
Esta mañana Mineko ha descubierto un posum, ¡el muy pillo estaba durmiendo en el armario trastero de la terraza! El pobre estaba aterrado y soñoliento, ni se movía. Al final lo conseguimos poner en una caja y lo llevamos al parque más cercano.
Nada, a ver si aprende a buscarse la comida de una forma más natural. He de reconocer que su carita de pena daba lástima, espero que no le pase nada en su nuevo hogar...
Es de noche. Tengo que dejar de escribir, que tengo que proteger las plantas, no sea que tengamos otro visitante inesperado...
miércoles, octubre 04, 2006
El cielo y el infierno culinarios, versión Sidney
En junio hablaba de mis aventuras culinarias en Nueva York. Bues bien, Acabo de encontrar una versión del cielo y el infierno culinarios en Sidney. Ayer, martes, Mineko y yo fuimos a comer a un restaurante japonés que nos gusta. Es un restaurante barato, para comidas ("lunch"), y que se especializa en "ramen", que es como una sopa de fideos con caldo de carne. Pero cuando llegamos descubrimos que los martes cierran. ¡Qué fastidio!
La calle es una especie de oasis japonés, y hay otro restaurante al lado mismo al que nunca habíamos ido. Su especialidad es el sushi, pero en vez de sushi (que al fin y al cabo se puede comer en tantos otros lugares) decidimos comer pollo (yo) y pescado (Mineko) con salsa de teriyaki. Pero ¡qué horror! La comida era incluso peor que la que probé en aquel horrendo restaurante de Brooklyn. El té y la sopa miso eran insípidos, el pollo grasiento, la salsa demasiado sabrosa, y el arroz, ¡para qué decir! Más que arroz parecía caucho. Agradecimos el que no pidiéramos sushi, porque si el arroz era tan malo, siendo el sushi básicamente arroz, nos habríamos dejado todo allí. Incluso Mineko, que nunca se deja el arroz, esta vez no pudo comerlo.
Y ahora llega el cielo. Hoy hemos ido a comer a un restaurante nuevo para nosotros. Es japonés, y se especializa en pescados. Yo me atreví a pedir pescado con salsa de teriyaki, para desquitarme el martirio teriyakiano de ayer, y Mineko pidió otro distinto que tiene forma como de sardina pero es mucho más grande. ¡Y qué diferencia! El té y la sopa miso estaban muy bien, el pescado era una delicia, nada de graso, y la salsa se complementaba bien con el pescado. La decoración era muy auténtica, y la mayoría de los clientes eran japoneses. Había momentos en que me sentía como en los restaurantes de Asahikawa, la ciudad natal de Mineko. Ah, me siento mejor.
Ahora, para acabar el día, vamos a cenar en casa hirashi-sushi, un sushi sin pescado (¡porque el sushi no es pescado crudo!) que nos encanta.
Nada, a cenar. Buenas noches.
La calle es una especie de oasis japonés, y hay otro restaurante al lado mismo al que nunca habíamos ido. Su especialidad es el sushi, pero en vez de sushi (que al fin y al cabo se puede comer en tantos otros lugares) decidimos comer pollo (yo) y pescado (Mineko) con salsa de teriyaki. Pero ¡qué horror! La comida era incluso peor que la que probé en aquel horrendo restaurante de Brooklyn. El té y la sopa miso eran insípidos, el pollo grasiento, la salsa demasiado sabrosa, y el arroz, ¡para qué decir! Más que arroz parecía caucho. Agradecimos el que no pidiéramos sushi, porque si el arroz era tan malo, siendo el sushi básicamente arroz, nos habríamos dejado todo allí. Incluso Mineko, que nunca se deja el arroz, esta vez no pudo comerlo.
Y ahora llega el cielo. Hoy hemos ido a comer a un restaurante nuevo para nosotros. Es japonés, y se especializa en pescados. Yo me atreví a pedir pescado con salsa de teriyaki, para desquitarme el martirio teriyakiano de ayer, y Mineko pidió otro distinto que tiene forma como de sardina pero es mucho más grande. ¡Y qué diferencia! El té y la sopa miso estaban muy bien, el pescado era una delicia, nada de graso, y la salsa se complementaba bien con el pescado. La decoración era muy auténtica, y la mayoría de los clientes eran japoneses. Había momentos en que me sentía como en los restaurantes de Asahikawa, la ciudad natal de Mineko. Ah, me siento mejor.
Ahora, para acabar el día, vamos a cenar en casa hirashi-sushi, un sushi sin pescado (¡porque el sushi no es pescado crudo!) que nos encanta.
Nada, a cenar. Buenas noches.
domingo, septiembre 24, 2006
Otra vez en Sidney
Vale, se acabó el viaje a Melbourne. Dicen que Melbourne ha ganado premios como la ciudad con mejor calidad de vida, y me lo creo. Tiene dos de las mejores universidades de Australia, una comunidad cosmopolita, parques por todas partes, cafés, teatros, y actividades para todos los gustos. El transporte público es "bueno, bonito y barato", y la gente parece mucho más alegre y dispuesta a sonreír que en Sidney.
Lo único que le falla es el tiempo. Dicen que en Melbourne te puedes encontrar las cuatro estaciones en un día. Hoy tocó el invierno, y nos pilló desprevenidos. Hacía frío, viento y lluvia y si no pillamos un resfriado es por suerte.
Bueno, ya estamos en Sidney. De vuelta al tráfico, los suburbios aburridos, y el calor. Las pobres plantas de nuestra terraza están sedientas, y los bonsais están los pobres que espero que salgan de esta. Ya veremos qué hacemos para irnos de vacaciones este verano, si ya hace tanto calor.
Lo único que le falla es el tiempo. Dicen que en Melbourne te puedes encontrar las cuatro estaciones en un día. Hoy tocó el invierno, y nos pilló desprevenidos. Hacía frío, viento y lluvia y si no pillamos un resfriado es por suerte.
Bueno, ya estamos en Sidney. De vuelta al tráfico, los suburbios aburridos, y el calor. Las pobres plantas de nuestra terraza están sedientas, y los bonsais están los pobres que espero que salgan de esta. Ya veremos qué hacemos para irnos de vacaciones este verano, si ya hace tanto calor.
sábado, septiembre 23, 2006
Una de griegos y de romanos
Ayer viernes fuimos de cena al barrio italiano, en la calle de Lygon. Es una calle llena de heladerías italianas, restaurantes y pizzerías. Caminas por la calle y te acosan los trabajadores de los restaurantes, intentando convencerte de que entres en su restaurante. Al final nos decidimos por un restaurante en el que el dueño jura que el suyo es el más genuinamente italiano, con la comida más fresca y barata del barrio. Total, que allí entramos. La comida italiana no es mi fuerte y no puedo decir que me gustara mucho. Al contrario, acabamos comiendo demasiado y llegamos a casa medio enfermos. La cena fue tanto que hoy apenas hemos desayunado y no hemos comido. ¡Qué empacho que tuvimos!
Hoy decidimos probar la comida griega. Fuimos al restaurante Stalactites, decorado, pues sí, con estalactitas de yeso. No había gente intentando atraerte al restaurante, supongo que porque era tan conocido. Pero la comida era deliciosa, y eso es lo que vale. Por una fracción del precio de ayer comimos como reyes griegos. Aún me estoy relamiendo.
Pero los dos restaurantes tienen el mismo problema. ¡Demasiada comida! Ahora entiendo por qué hay tantos gordos en Melburne.
Hoy decidimos probar la comida griega. Fuimos al restaurante Stalactites, decorado, pues sí, con estalactitas de yeso. No había gente intentando atraerte al restaurante, supongo que porque era tan conocido. Pero la comida era deliciosa, y eso es lo que vale. Por una fracción del precio de ayer comimos como reyes griegos. Aún me estoy relamiendo.
Pero los dos restaurantes tienen el mismo problema. ¡Demasiada comida! Ahora entiendo por qué hay tantos gordos en Melburne.
viernes, septiembre 22, 2006
Melbourne
Muchos países tienen sus dos ciudades rivales. En España, Madrid y Barcelona. En Japón, Tokio y Osaka. En Brasil, Rio y Sao Paulo. Pues bien, en Australia, las dos ciudades son Sidney y Melbourne. La rivalidad llegó a ser tal, que la capital de Australia la pusieron a medio camino entre las dos, para que ninguna tuviera preferencia.
Aprovechando una conferencia en Melbourne, Mineko y yo pasamos el fin de semana en la ciudad rival de Sidney. Y qué distinta que es de nuestra ciudad. Sidney tiene sus edificios archiconocidos, como la ópera y el puente sobre el puerto, y tiene sus playas y, sobre todo, su puerto. En cambio, Melbourne se precia de tener el edificio más alto del hemisferio sur, y la nave comercial más larga (también del hemisferio sur). Pero ni el uno ni la otra son realmente tan conocidos como la ópera de Sidney. Esto parece ser más bien cuestión de carácter. Sidney es la ciudad extrovertida, el centro turístico y comercial. Melbourne, en contra, es la ciudad de las artes, la cultura y el deporte. La ciudad misma tiene un aspecto más europeo que Sidney, que tiene un aspecto más americano. Mientras el transporte público en Sidney brilla por su ineficiencia, el transporte público de Melbourne parece una pieza de precisión traída de Suiza. ¡Tiene incluso tranvías!
Incluso la gente parece distinta. Melbourne fue en su tiempo la meca de la immigración a Australia. La consecuencia es que su comunidad griega es de las más grandes del mundo. También tiene su comunidad italiana y, cómo no, su barrio chino. Pero la gente parece más mezclada que en Sidney. Los immigrantes han tenido más tiempo de integrarse. Por ejemplo, da gusto oír a una persona entrada en años y de rasgos marcadamente chinos, y que hable un inglés con un acento australiano. En cambio, Sidney es el centro de immigración actual, es donde está el dinero, y los immigrantes son nuevos, frescos, con su cultura casi intacta de su país de origen.
Mientras que la impresión que Sidney me da es que es un pueblo grande, inmenso, pero un pueblo en sí, Melbourne tiene un aire de ciudad. Sidney, sí, tiene sus puntos turísticos, pero son eso, algo turístico. Melbourne, en cambio, parece ser una ciudad más, bien, más cívica. Vamos, que tiene su encanto.
Hubo un tiempo, durante la fiebre del oro, que Melbourne era una ciudad muy rica. Ahora el dinero está en Sidney. Pero la gente de Melbourne ha sabido sacar partido de su época dorada y conserva su alma de ciudad. A ver si Sidney aprende.
Aprovechando una conferencia en Melbourne, Mineko y yo pasamos el fin de semana en la ciudad rival de Sidney. Y qué distinta que es de nuestra ciudad. Sidney tiene sus edificios archiconocidos, como la ópera y el puente sobre el puerto, y tiene sus playas y, sobre todo, su puerto. En cambio, Melbourne se precia de tener el edificio más alto del hemisferio sur, y la nave comercial más larga (también del hemisferio sur). Pero ni el uno ni la otra son realmente tan conocidos como la ópera de Sidney. Esto parece ser más bien cuestión de carácter. Sidney es la ciudad extrovertida, el centro turístico y comercial. Melbourne, en contra, es la ciudad de las artes, la cultura y el deporte. La ciudad misma tiene un aspecto más europeo que Sidney, que tiene un aspecto más americano. Mientras el transporte público en Sidney brilla por su ineficiencia, el transporte público de Melbourne parece una pieza de precisión traída de Suiza. ¡Tiene incluso tranvías!
Incluso la gente parece distinta. Melbourne fue en su tiempo la meca de la immigración a Australia. La consecuencia es que su comunidad griega es de las más grandes del mundo. También tiene su comunidad italiana y, cómo no, su barrio chino. Pero la gente parece más mezclada que en Sidney. Los immigrantes han tenido más tiempo de integrarse. Por ejemplo, da gusto oír a una persona entrada en años y de rasgos marcadamente chinos, y que hable un inglés con un acento australiano. En cambio, Sidney es el centro de immigración actual, es donde está el dinero, y los immigrantes son nuevos, frescos, con su cultura casi intacta de su país de origen.
Mientras que la impresión que Sidney me da es que es un pueblo grande, inmenso, pero un pueblo en sí, Melbourne tiene un aire de ciudad. Sidney, sí, tiene sus puntos turísticos, pero son eso, algo turístico. Melbourne, en cambio, parece ser una ciudad más, bien, más cívica. Vamos, que tiene su encanto.
Hubo un tiempo, durante la fiebre del oro, que Melbourne era una ciudad muy rica. Ahora el dinero está en Sidney. Pero la gente de Melbourne ha sabido sacar partido de su época dorada y conserva su alma de ciudad. A ver si Sidney aprende.
miércoles, septiembre 13, 2006
Un nuevo pasatiempo
Con la llegada de la primavera, como dicen, la sangre se altera. Y a mí se me ha alterado de una forma extraña. De repente me ha dado por cultivar bonsais. Hace unas semanas Mineko y yo fuimos a una exhibición de bonsais, y la semana pasada incluso fuimos a un cursillo de bonsais. Solamente dos horas, pero disfrutamos de lo lindo preparando un bonsai cada uno. Aquí está el resultado. Este es el bonsai de Mineko, que le salió mejor que a mí. Bueno, bonsai es un decir, que tenemos que esperar lo menos 10 años para poder decir que realmente lo es.
Ya veremos lo que nos dura. La verdad es que da mucha ilusión seguir de cerca el crecimiento de un árbol en miniatura, y tomar decisiones acerca de su diseño. Unos dicen que es torturar el árbol, otros que es como querer ser como un dios que modifica un ser vivo a su antojo. A los primeros les digo que el árbol se tortura tanto como en un jardín, y que un bonsai puede durar mucho más que un árbol de tamaño natural. A los segundos les digo que no es tanto el ser como un dios (y al fin y al cabo muchos padres quieren que sus hijos sean como los padres quieren, ¿no?), sino el ver cómo se desarrollan, y estar pendientes de si sufren o no...
Ya enviaré más fotos dentro de 10 años.
Ya veremos lo que nos dura. La verdad es que da mucha ilusión seguir de cerca el crecimiento de un árbol en miniatura, y tomar decisiones acerca de su diseño. Unos dicen que es torturar el árbol, otros que es como querer ser como un dios que modifica un ser vivo a su antojo. A los primeros les digo que el árbol se tortura tanto como en un jardín, y que un bonsai puede durar mucho más que un árbol de tamaño natural. A los segundos les digo que no es tanto el ser como un dios (y al fin y al cabo muchos padres quieren que sus hijos sean como los padres quieren, ¿no?), sino el ver cómo se desarrollan, y estar pendientes de si sufren o no...
Ya enviaré más fotos dentro de 10 años.
martes, septiembre 12, 2006
Cómo enviar comentarios (segunda parte)
Pues parece ser que Google ha hecho una pifiada y si cambias tu blog de blogger a su nuevo formato (Blogger beta) , la gente que no está inscrita a Blogger beta no puede poner comentarios. Y encima yo no puedo poner comentarios a blogs que no son beta. Esto lo he "solucionado" creándome una cuenta fantasma de blogger (para los curiosos, aquí está, pero no pongas comentarios allí que igual no los leo).
Total, que si quieres poner un comentario en este blog y tienes problemas tendrás que ponerlo de forma anonima... ¡qué fastidio! Si tienes que escribir un comentario anónimo pon tu nombre, o usa algún método de identificación.
He tenido que permitir comentarios anónimos, y para evitar espám (¿o spam? ¡como se diga!) tienes que repetir las palabras que aparecen en el gráfico.
Lo de la segunda parte del título viene porque ya escribí otra entrada acerca de cómo poner comentarios...
Y repito, ¡qué fastidio!
Total, que si quieres poner un comentario en este blog y tienes problemas tendrás que ponerlo de forma anonima... ¡qué fastidio! Si tienes que escribir un comentario anónimo pon tu nombre, o usa algún método de identificación.
He tenido que permitir comentarios anónimos, y para evitar espám (¿o spam? ¡como se diga!) tienes que repetir las palabras que aparecen en el gráfico.
Lo de la segunda parte del título viene porque ya escribí otra entrada acerca de cómo poner comentarios...
Y repito, ¡qué fastidio!
lunes, septiembre 04, 2006
Hasta luego, cocodrilo
Hoy ha ocurrido algo trágico. Steve Irwin, llamado como el cazador de cocodrilos, ha muerto en acción. Steve era un hombre de acción y de pasiones. Todo el mundo en Australia le conocía, y en los últimos años era como un embajador de Australia. Era conocido como el cazador de cocodrilos por los programas de naturaleza-aventura que ha realizado durante gran parte de su vida. Mucho se ha hablado de sus programas espectaculares donde se colocaba a tiro de mandíbula de cocodrilos y otros animales peligrosos. Su forma de hablar, tan exagerada, como un niño que cuenta su película favorita, le hizo un favorito entre los niños y entre gente de otros países como el "australiano aventurero", tomando el relevo de Paul Hogan, el famoso "Cocodrilo Dundee" de los años ochenta.
Nadie puede negar su pasión por la naturaleza y, aunque en apariencia no temiera los animales peligrosos, era muestra de su gran conocimiento de las reacciones de los animales salvajes. Esto le hizo uno de los principales personajes australianos en defensa de la naturaleza.
Adios, Steve. Tus acciones tal vez llegaron demasiado lejos y una raya acabó con tu vida. Tal vez así es como quisiste acabar, en acción, como mi gran héroe de la naturaleza, Felix Rodríguez de la Fuente. Adiós, Steve, o, tal vez, hasta luego, cocodrilo.
Nadie puede negar su pasión por la naturaleza y, aunque en apariencia no temiera los animales peligrosos, era muestra de su gran conocimiento de las reacciones de los animales salvajes. Esto le hizo uno de los principales personajes australianos en defensa de la naturaleza.
Adios, Steve. Tus acciones tal vez llegaron demasiado lejos y una raya acabó con tu vida. Tal vez así es como quisiste acabar, en acción, como mi gran héroe de la naturaleza, Felix Rodríguez de la Fuente. Adiós, Steve, o, tal vez, hasta luego, cocodrilo.
domingo, septiembre 03, 2006
La primavera y el arce japonés



Este año la primavera ha llegado antes de lo esperado. ¡Bienvenida! Casi de repente las plantas de nuestra terraza han empezado a mostrar signos de vida. Y la planta más espectacular de todas es el arce japonés, que estos últimos días ha empezado a sacar hojas. Y es una maravilla ver cómo se desarrollan. Parece que, indecisas y sin saber qué forma tomar, van tomando diferentes formas hasta, después de una semana o así, la forma completa ya se puede distinguir. En un principio la hoja es anaranjada, para pasar a tomar su color verde. Es una hoja con múltiples puntas, y rodeada de flores diminutas.
Nuestro arce es un árbol pequeñito, o tal vez se podría decir que es un bonsai gigante, no sé. Pero el tamaño, de unos dos metros de altura, es ideal para nuestra terraza. ¡Qué agradecimos que estamos Mineko y yo de los vecinos, que se mudaron de casa hace un año y nos regalaron este árbol porque no se lo podían llevar!
Con un árbol así se pueden apreciar las cuatro estaciones sin moverse de casa.
jueves, agosto 17, 2006
10 canoas
Así empieza la narración en la película "10 canoas". Esta es una película diferente. Es una película hecha por australianos (de los de antes de que llegaran los europeos) acerca de algo que ocurrió hace muchos, muchos años. Algo que se pasó de boca en boca a través de incontables generaciones. Pero, mientras ves la película, te das cuenta de que la historia, en el fondo, trata de temas universales y que siguen siendo relevantes ahora. La historia exacta, tal y como la cuentan en la película, puede que no haya ocurrido nunca. No importa. La historia en sí y el mensaje que lleva es lo que importa. Se trata de cómo convivir, de cómo crecer y hacerse adulto, y de cómo respetar a los demás.
Añade a esto la fotografía, y sobre todo, la narración, y la película se hace inolvidable. El narrador es David Gulpilil, famoso actor australiano. Esta película, aun con su fotografía impresionante, se podría disfrutar sin verla, solamente con oirle hablar. Te hace tener ganas de escuchar más historias, sentado junto al fuego, acerca de los nativos australianos, sus costumbres y sus creencias.
Si tienes ganas de ver algo distinto, si quieres escaparte de las películas de Hollywood, tienes que ver esta película. Muestra una cultura y un modo de ver la vida que alguien podría clasificar de atrasado. Atrasado tal vez en lo material, pero no en lo humano. Y eso es lo que importa.
lunes, agosto 14, 2006
Una marea roja



El domingo pasado ha sido un día especial. Más de 63.000 personas se juntaron en el centro para correr desde la ciudad hasta la playa, una distancia de 14 kilómetros. Es el día del "city to surf". Según los organizadores de la carrera, se batió el récord de la carrera cronometrada con más participantes del mundo. Bueno, no sé si llamarlo carrera, la verdad, pues la mayoría de la gente no se esforzó en correr. Tal y como se supone que dijo Pierre de Coubertin, el fundador de los juegos olímpicos modernos, "lo importante es participar". A la gente no le interesaba tanto el ganar o ni siquiera el superarse. Más bien, de esa manera tan australiana, la gente se apuntó a la fiesta contínua y el espectáculo de ver a tanta gente participar, y estar en el medio de todo.
Esta es la cuarta vez que participo en esta carrera tan especial. Sí, hubo un ganador, que tardó poco más de 40 minutos en correr los 14 kilómetros. Mi "marca personal" es de poco más de dos horas, pero esta vez Mineko y yo fuimos más relajados y tardamos algo así como 2 horas y 40 minutos. La verdad es que no se podía correr, pues había tanta gente caminando que era difícil adelantar mucho.
Y es que este evento es algo que no me puedo perder. De los 63.000 participantes, algunos de ellos van disfrazados de supermán, de gorila, de señal de tráfico, ... de todo aparece. Y luego están los que animan a los participantes. Con música para deleitarnos (o hacernos sufrir), con agua de manguera para refrescarnos, con la barbacoa encendida para tentarnos,... Y este año, los organizadores pensaban hacer una foto desde el espacio, a ver si se puede ver la carrera. Repartieron gorras rojas, y esperaban que en la foto se viera una línea roja de 14 kilómetros de longitud. La foto no la han puesto en la red aún, a ver cuándo la ponen. Si realmente se ve la línea del espacio, los extraterrestres tal vez creerán que han descubierto un gusano gigante de 14 kilómetros de longitud...
sábado, julio 22, 2006
Sidney bajo la lluvia



Esta semana ha coincidido en ser una de las más lluviosas del invierno. Coincidía con una conferencia de lingüística computacional, la más importante de todas, que este año ocurría en Sidney. La imagen de Sidney bajo la lluvia no corresponde a la imagen de desiertos y playas a la que la gente de fuera está acostumbrada. Pero pese al frío y la lluvia, he de reconocer que esta imagen tan inusual tiene su encanto.
La organización de la conferencia incluye una excursión en barco por el puerto y una visita al zoo, con lo que he tenido la oportunidad de fotografiar Sidney bajo la lluvia. Aquí incluyo unas pocas fotos de Sidney y su zoo desde este punto de vista tan poco común. Si quieres ver más, he puesto más fotos en mi página de Flickr.
Mira en el grupo "Sydney COLING/ACL".
martes, julio 18, 2006
De vuelta en Sidney
Nada, ya estoy de vuelta en el invierno australiano. Hoy el día ha aparecido lluvioso. He tomado el autobús para atender a una conferencia en el centro, pero ya se sabe, cuando llueve el tráfico se hace más caótico que de costumbre, y el transporte público se satura. Total, que he llegado media hora tarde a la conferencia. Y a la vuelta, he perdido el autobús y he tenido que tomar otro distinto, lo que me ha hecho caminar en la lluvia un buen rato... hoy ha sido lo que se dice un dia de perros. Y encima con jet-lag. Hala, ahora me voy a descansar. Buenas noches.
sábado, julio 15, 2006
Despedida de Soria
Ya estoy en el avión, de vuelta a Australia. Atrás queda Soria. Soria, la románica. Soria, la romántica. Soria, la calurosa. Soria, la heroica. Por casualidad, la revista "Aventura de la historia" que me compré ayer para leer en el avión tiene dos artículos sobre Numancia. Uno de ellos dice que no se puede asegurar el que se hayan suicidado todos los numantinos ante el asedio romano, y que el mito del suicidio numantino ha sido fomentado incluso por Cervantes (cuya obra La Numancia leí en el vuelo de ida a España). Sea. Tal vez este mito se haya utilizado a veces para exaltar la visión del español guerrero e invencible. Aun así no quita el hecho de que un pueblo de unos pocos miles de guerreros numantinos necesitó de un ejército de decenas de miles de romanos para ser reducido.
Bueno. Adiós, Soria. O, tal vez, hasta luego?
Bueno. Adiós, Soria. O, tal vez, hasta luego?
Soria románica


Otro día hablaba de la Soria romántica, con el poema de Antonio Machado, ahora hablo de la Soria de la época románica. En la visita al Monasterio San Juan de Duero y su claustro románico, aprendo que Soria era una zona fronteriza entre los reinos castellano, aragonés y navarro, y en constante lucha durante la Reconquista, de tal modo que Soria era tierra de nadie donde a veces estaba ocupada por los moros, a veces por los cristianos.
Con el establecimiento de los cristianos llegó el movimiento arquitectónico románico, con sus arcos de medio punto, y sus imágenes que, no sé por qué, me recuerdan a la película del Señor de los Anillos, esas gigantes estatuas guardando el río.
viernes, julio 14, 2006
Soria - El tiempo
Hoy no ha ocurrido nada especial, pero supongo que tengo que escribir algo, con lo que esta vez toca hablar del tiempo, en los dos sentidos de la palabra.
Aquí el tiempo meteorológico está loco. Por el día hace un calor asfixiante, por lo menos para mí que vengo del invierno australiano. Ahora entiendo ese poema del Cid que aprendí cuando iba a primaria (y que acabo de descubrir que es de Manuel Machado):
El ciego sol se estrella
en las duras aristas de las armas,
llaga de luz los petos y espaldares
y flamea en las puntas de las lanzas.
El ciego sol, la sed y la fatiga.
Por la terrible estepa castellana,
al destierro, con doce de los suyos,
- polvo, sudor y hierro - el Cid cabalga ...
Como el Cid me veía yo el domingo pasado cuando estaba buscando alojamiento.
Y de repente, cae una tormenta fenomenal como el granizo de ayer o el chaparrón de hoy. Así entiendo que hayan habido héroes tan importantes en épocas pasadas en esta zona. Este tiempo crea héroes.
El otro comentario es sobre el tiempo horario. Estas horas de comer y cenar me matan. Las dos horas de siesta me rompen el ritmo de trabajo, y eso de cenar a las 10, hace que, para evitar acostarme con el estómago lleno, me quedo levantado hasta más allá de la una de la mañana.
¡Ay qué ganas que tengo de volver a Australia, con su tiempo más fresquito, y con horas más cómodas!
Aquí el tiempo meteorológico está loco. Por el día hace un calor asfixiante, por lo menos para mí que vengo del invierno australiano. Ahora entiendo ese poema del Cid que aprendí cuando iba a primaria (y que acabo de descubrir que es de Manuel Machado):
El ciego sol se estrella
en las duras aristas de las armas,
llaga de luz los petos y espaldares
y flamea en las puntas de las lanzas.
El ciego sol, la sed y la fatiga.
Por la terrible estepa castellana,
al destierro, con doce de los suyos,
- polvo, sudor y hierro - el Cid cabalga ...
Como el Cid me veía yo el domingo pasado cuando estaba buscando alojamiento.
Y de repente, cae una tormenta fenomenal como el granizo de ayer o el chaparrón de hoy. Así entiendo que hayan habido héroes tan importantes en épocas pasadas en esta zona. Este tiempo crea héroes.
El otro comentario es sobre el tiempo horario. Estas horas de comer y cenar me matan. Las dos horas de siesta me rompen el ritmo de trabajo, y eso de cenar a las 10, hace que, para evitar acostarme con el estómago lleno, me quedo levantado hasta más allá de la una de la mañana.
¡Ay qué ganas que tengo de volver a Australia, con su tiempo más fresquito, y con horas más cómodas!
jueves, julio 13, 2006
Por los alrededores de Soria


Esta tarde toca excursión. El curso que damos es parte de una serie de cursos de varias temáticas. Otro curso en paralelo era de un tema relacionado con el arte, y nos hemos juntado con el grupo del arte para visitar algunos lugares en las cercanías de Soria.
El primer lugar ha sido la ermita mozárabe de San Baudelio, del siglo XI. La ermita tiene unas formas curiosísimas, con un pilar central que parece una palmera, y restos de frescos. La mayoría de los frescos originales están ahora en museos repartidos por todo el mundo, pero aún queda la marca de dónde estaban. Mientras estábamos en la ermita una tormenta de lluvia y granizo arreció en el lugar, y después de la tormenta todos los aromas del campo salieron. Había olores de manzanilla mezclados con tomillo.
La segunda parada ha sido en Berlanga de Duero, donde hay una iglesia gótica tardía. La iglesia en sí es interesante de ver por su mezcla de arquitecturas de varias épocas, y los restos de un caimán que fue traido de América en el S.XVI por Fray Tomás de Berlanga. Pero lo mejor de esta iglesia (la Colegiata) fue la guía que tuvimos. Dado que estaba cerrada por restauración, una monja local vino con la llave y nos explicó la iglesia. La mujer era bastante mayor, y era como una enciclopedia local andante. Empezaba a hablar, y no paraba. Daba los detalles con la rapidez y la precisión de un guía profesional, o mejor, como una grabación. Añade a esto el que era un poco sorda y no hacía caso a las preguntas (a no ser que preguntaras con voz fuerte), y el efecto era total. Su cadencia rítmica hacía indicar que ha estado haciendo lo mismo durante décadas, y su conocimiento era tan personal y preciso que parecía que hablaba de cosas que habían ocurrido ayer mismo. La guía, y no tanto la colegiata, fue lo más interesante de todo el viaje.
La zona es tierra del Cid, y acabamos la excursión en Andalucía, un pueblo que, según uno de los lugareños, tiene solamente cinco habitantes en invierno. Casi todas las casas eran de adobe, y muchas se habían rehabilitado como casas de verano. La iglesia románica era también una joya. Y es que España en general, y Castilla-León en particular, está llena de joyas de patrimonio de la humanidad. Espero que estas joyas sigan aguantando siglos y peligros de especulación o abandono para disfrute de futuras generaciones.
miércoles, julio 12, 2006
Un paseo en Soria


Soria, con 30.000 habitantes, es tal vez la capital de provincia más pequeña de España. Pero aun así no es tan fácil descubrir el mejor modo de ir de un punto a otro. Las calles del centro tienen una disposición errática. El hotel está en el centro, y el convento donde damos el curso está hacia la parte norte del pueblo. Se tardan unos diez minutos a pie, pero aún no he encontrado la mejor manera de ir entre el hotel y el convento. Cada día he tomado un camino distinto, y todos los días me ha dado la sensación de que estaba dando un rodeo. Bueno, tal vez el último día encontraré el camino más corto, o me daré por vencido y usaré un plano.
Hoy, de vuelta al hotel, he tomado un camino más largo a propósito. He tomado el camino del río, el Duero, que pasa por un parque. El parque es precioso, con chopos gigantes y gente bañándose en el río. Siguiendo el río hay una ermita que parece una proturberancia de las escarpadas rocas junto al Duero. Cerca de la ermita está escrita esta poesía de Machado:
Estos chopos del río que acompañan
con el sonido de sus hojas secas
el son del agua cuando el viento sopla
tienen en sus cortezas
grabadas iniciales que son nombres
de enamorados, cifras que son fechas
con el sonido de sus hojas secas
el son del agua cuando el viento sopla
tienen en sus cortezas
grabadas iniciales que son nombres
de enamorados, cifras que son fechas
El río tiene la aparencia de tener más caudal del que le corresponde en verano, y eso es porque han hecho una presa para que el nivel esté constante a su paso por Soria. El resultado es decididamente efectivo, y el paseo por el río es algo que vale la pena hacer. He de reconocer que para hacer este paseo he usado un plano para no perderme, pero esta ocasión no cuenta. Mañana seguiré buscando el camino más corto entre hotel y convento.
lunes, julio 10, 2006
Soria - ¡Qué calor!
Estos dos días pasados el termómetro se ha disparado. Hay una ola de calor, y las temperaturas rondan por encima de los cuarenta grados. Es bastante duro el salir a la calle, o por lo menos lo es para mí, recién llegado del invierno australiano. Por suerte el hotel y el aula donde damos el curso tienen aire acondicionado, pero solamente el caminar del hotel al convento donde se hace el curso es toda una aventura.
Hoy, de camino a la sesión de la tarde, he pasado por delante de un termómetro con una temperatura récord. El termómetro indicaba 93 grados. ¡Estamos a punto de hervir! Me imagino que es un error, y el palito de la parte de arriba del número estaba encendido por error. Es decir, tal vez la temperatura era "sólo" de 43 grados. Qué alivio.
Por cierto, la maleta perdida ha llegado. Todos los del curso que sabían de mi aventura coincidían en que tenido suerte que sólo haya tenido que esperar un día. No sé, sigo pensando que he tenido mala suerte en que la maleta se haya quedado en Londres. Que no es normal, ¿o sí?
Hoy, de camino a la sesión de la tarde, he pasado por delante de un termómetro con una temperatura récord. El termómetro indicaba 93 grados. ¡Estamos a punto de hervir! Me imagino que es un error, y el palito de la parte de arriba del número estaba encendido por error. Es decir, tal vez la temperatura era "sólo" de 43 grados. Qué alivio.
Por cierto, la maleta perdida ha llegado. Todos los del curso que sabían de mi aventura coincidían en que tenido suerte que sólo haya tenido que esperar un día. No sé, sigo pensando que he tenido mala suerte en que la maleta se haya quedado en Londres. Que no es normal, ¿o sí?
domingo, julio 09, 2006
Llegada a Soria
Pues sí que empezamos bien. Primero, la maleta se ha quedado en Heathrow, el aeropuerto de Londres. Es algo que desgraciadamente ocurre demasiado a menudo en Heathrow. Como voy a Soria, me tienen que enviar la maleta mañana lunes. Total, que no tengo nada que ponerme para mañana.
Pero lo peor fue que el número de teléfono de los organizadores no contesta porque es domingo. He ido al convento y está cerrado. Total, que después de recorrer Soria varias horas para ver si, por casualidad encuentro mi hotel (del que no sé ni el nombre), al final, cansado, con sueño atrasado y con mi reloj interno trastocado, he ido a parar en un hostal en el centro. Desde allí he encontrado el número de teléfono de la residencia de los alumnos, donde me han dicho que los organizadores no les han dado mi nombre, pero que a veces usan el hotel Alfonso VIII para invitados. El hotel, por casualidad, está casi enfrente de mi hostal y, por probar, he ido allí. Y sí, ¡hay una reserva a mi nombre! De vuelta al hostel me han dicho que, como he entrado en la habitación, tengo que pagar esa noche. Bueno, da igual, he pagado el hostal y me he mudado al hotel porque el hotel ya estaba pagado y a pensión completa. Además, el hotel es de cuatro estrellas. Total, que la ducha que me he tomado en el hostal me ha costado 26 euros.
Bueno, da igual. Ahora estoy en el hotel, muy cómodo y viendo la final del mundial desde la habitación. Dicen que también hay internet pero tengo que llamar a recepción. Bueno, lo haré después de ver la final y cenar.
Pero lo peor fue que el número de teléfono de los organizadores no contesta porque es domingo. He ido al convento y está cerrado. Total, que después de recorrer Soria varias horas para ver si, por casualidad encuentro mi hotel (del que no sé ni el nombre), al final, cansado, con sueño atrasado y con mi reloj interno trastocado, he ido a parar en un hostal en el centro. Desde allí he encontrado el número de teléfono de la residencia de los alumnos, donde me han dicho que los organizadores no les han dado mi nombre, pero que a veces usan el hotel Alfonso VIII para invitados. El hotel, por casualidad, está casi enfrente de mi hostal y, por probar, he ido allí. Y sí, ¡hay una reserva a mi nombre! De vuelta al hostel me han dicho que, como he entrado en la habitación, tengo que pagar esa noche. Bueno, da igual, he pagado el hostal y me he mudado al hotel porque el hotel ya estaba pagado y a pensión completa. Además, el hotel es de cuatro estrellas. Total, que la ducha que me he tomado en el hostal me ha costado 26 euros.
Bueno, da igual. Ahora estoy en el hotel, muy cómodo y viendo la final del mundial desde la habitación. Dicen que también hay internet pero tengo que llamar a recepción. Bueno, lo haré después de ver la final y cenar.
Camino a Soria
Otra vez de viaje, esta vez a Soria. La ocasión es un curso de tecnologías lingüísticas de la red, y me han invitado para dar una presentación.
Pues bien. Soria es una de las capitales de provincia de las que se habla muy poco, y tengo curiosidad por saber cómo es realmente. Lo poco que creo saber es que está en una zona remota, al lado del Duero. La zona, Castilla la Vieja, me suena a batallas medievales durante las primeras etapas de la Reconquista. Soria tuvo su auge durante esa época, pero hizo historia mucho antes. Un poblado cercano, Numancia, es conocido como uno de los bastiones que más se resistió contra los romanos. Cuenta la historia que los numantinos fueron vencidos no por batalla, sino por un sitio por los romanos tan cerrado que no podían entrar ni salir personas ni mercancías. Al final, desesperados de hambre, los numantinos prefirieron sucidarse colectivamente antes de ser conquistados por los romanos. Es una historia que suena a leyenda y ha inspirado a guerreros españoles y a escritores, incluyendo Cervantes.
Ahora estoy en el avión, en el último vuelo. De Sidney el avión ha parado en Bangkok a repostar. De Bangkok el avión me ha llevado a Londres, y de Londres estoy volando a Madrid. Aun me queda viajar de Madrid a Soria en autobús, y luego encontrar alojamiento. Por un despiste mío, como los organizadores me reservaron el alojamiento, me olvidé de preguntarles dónde es tal alojamiento. Espero que pueda llamarlos desde Madrid o desde Soria. Si no, bueno, los coloquios son en un convento con lo que tal vez los frailes me dejen estar allí...
Pues bien. Soria es una de las capitales de provincia de las que se habla muy poco, y tengo curiosidad por saber cómo es realmente. Lo poco que creo saber es que está en una zona remota, al lado del Duero. La zona, Castilla la Vieja, me suena a batallas medievales durante las primeras etapas de la Reconquista. Soria tuvo su auge durante esa época, pero hizo historia mucho antes. Un poblado cercano, Numancia, es conocido como uno de los bastiones que más se resistió contra los romanos. Cuenta la historia que los numantinos fueron vencidos no por batalla, sino por un sitio por los romanos tan cerrado que no podían entrar ni salir personas ni mercancías. Al final, desesperados de hambre, los numantinos prefirieron sucidarse colectivamente antes de ser conquistados por los romanos. Es una historia que suena a leyenda y ha inspirado a guerreros españoles y a escritores, incluyendo Cervantes.
Ahora estoy en el avión, en el último vuelo. De Sidney el avión ha parado en Bangkok a repostar. De Bangkok el avión me ha llevado a Londres, y de Londres estoy volando a Madrid. Aun me queda viajar de Madrid a Soria en autobús, y luego encontrar alojamiento. Por un despiste mío, como los organizadores me reservaron el alojamiento, me olvidé de preguntarles dónde es tal alojamiento. Espero que pueda llamarlos desde Madrid o desde Soria. Si no, bueno, los coloquios son en un convento con lo que tal vez los frailes me dejen estar allí...
miércoles, junio 28, 2006
No queda nada que ver en el mundial
Este mundial de fútbol ha sido especial. Jugaban Japón, Australia, y España. Pero Japón perdió ante Australia y no pasó de la primera ronda. Australia logró llegar a octavos de final (quién se lo iba a esperar), pero Italia acabó con ella. Y España, bueno, esta mañana me he levantado a las 6 menos cuarto de la mañana porque no podía dormir pensando en el partido. Encendí la televisión, y era aún la primera parte: España 1, Francia 1. Pero en los últimos minutos se acabó el mundial para España y perdió por 1 a 3.
Nada, ya no quedan equipos interesantes en el mundial, sólo quedan "los grandes". El mundial ha sido emocionante hasta ahora. Sobre todo Australia. Es un país donde muchos no saben realmente qué es el fútbol, y aún así su equipo ha conseguido un puesto en el mundial. La preparación del partido ante Italia daba mucho que hablar aquí, principalmente por la gran comunidad de immigrantes italianos, que no sabían a quién animar. Bueno, por lo menos ellos aún tienen algo que ver en el mundial, sin remordimientos de si deben de animar a Italia o a Australia.
Y yo? Pues nada, a dormir tranquilo.
Nada, ya no quedan equipos interesantes en el mundial, sólo quedan "los grandes". El mundial ha sido emocionante hasta ahora. Sobre todo Australia. Es un país donde muchos no saben realmente qué es el fútbol, y aún así su equipo ha conseguido un puesto en el mundial. La preparación del partido ante Italia daba mucho que hablar aquí, principalmente por la gran comunidad de immigrantes italianos, que no sabían a quién animar. Bueno, por lo menos ellos aún tienen algo que ver en el mundial, sin remordimientos de si deben de animar a Italia o a Australia.
Y yo? Pues nada, a dormir tranquilo.
domingo, junio 18, 2006
¡Ballena a la vista!
Durante esta época del año las ballenas emigran de las aguas frías del antártico a las aguas más cálidas del norte de Australia, y Sidney está en mitad del camino de su ruta migratoria. Es bastante corriente ver a alguna ballena entrar en la bahía de Sidney, junto al famoso edificio de la ópera. Cuando eso ocurre, los barcos de viajeros navegan más lentamente para que los viajeros tenga la oportunidad de verlos. Sí que sería suerte que me ocurriera a mí, pero como no suelo viajar en barco la verdad es que no creo que tenga la oportunidad de que me ocurra.
Pero se puede ir a buscarlas. Hoy Mineko y yo hemos ido al cabo de Solander, un lugar popular para ver las ballenas desde tierra. Así que allí que fuimos, con nuestros prismáticos y el desayuno en una bolsa. Es ya como una tradición el ir al cabo de Solander y desayunar allí a la búsqueda de ballenas. En años pasados hemos visto alguna que otra ballena, pero siempre están muy lejos y no hay mucho que ver.
Hoy ha sido diferente. Solamente hemos visto tres ballenas, pero una de ellas era de las saltarinas y nos ha dado una demostración acrobática. Y hay que ver lo impresionante que es el ver a una mole tan grande saltar al aire y caer de espaldas al agua. Y lo hizo no una vez sino tantas que perdí la cuenta. Más que una ballena parecía un delfín. Fue todo un espectáculo. Me llevé la cámara para fotografiar las ballenas, pero con las prisas me dejé el teleobjetivo en casa con lo que no pude hacer ninguna foto. Aun así disfrutamos viéndolas a través de los prismáticos.
Pero se puede ir a buscarlas. Hoy Mineko y yo hemos ido al cabo de Solander, un lugar popular para ver las ballenas desde tierra. Así que allí que fuimos, con nuestros prismáticos y el desayuno en una bolsa. Es ya como una tradición el ir al cabo de Solander y desayunar allí a la búsqueda de ballenas. En años pasados hemos visto alguna que otra ballena, pero siempre están muy lejos y no hay mucho que ver.
Hoy ha sido diferente. Solamente hemos visto tres ballenas, pero una de ellas era de las saltarinas y nos ha dado una demostración acrobática. Y hay que ver lo impresionante que es el ver a una mole tan grande saltar al aire y caer de espaldas al agua. Y lo hizo no una vez sino tantas que perdí la cuenta. Más que una ballena parecía un delfín. Fue todo un espectáculo. Me llevé la cámara para fotografiar las ballenas, pero con las prisas me dejé el teleobjetivo en casa con lo que no pude hacer ninguna foto. Aun así disfrutamos viéndolas a través de los prismáticos.
lunes, junio 12, 2006
El cumpleaños de la reina
Por si acaso hay gente que no lo sepa, la reina de Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte también es reina de Australia... ¡qué fuerte! Hace unos pocos años hubo una votación para ver si los australianos querían seguir siendo súbditos de la reina y votaron que sí. Aunque la verdad lo que pasó es que no se pusieron de acuerdo en los detalles de cómo hacer Australia una república, con lo que sigue siendo una monarquía.
Pues bien, hoy lunes es el cumpleaños de la reina y es fiesta. Como dato curioso, realmente el cumpleaños no es hoy, y se celebra en distintos días en otros países, pero bueno, no importa. Lo que importa es que es fiesta, con lo que me puedo recuperar del viaje.
Pues bien, hoy lunes es el cumpleaños de la reina y es fiesta. Como dato curioso, realmente el cumpleaños no es hoy, y se celebra en distintos días en otros países, pero bueno, no importa. Lo que importa es que es fiesta, con lo que me puedo recuperar del viaje.
sábado, junio 10, 2006
Nueva York -- El último día

Hoy ha sido el último día en Nueva York. La conferencia ya ha terminado, y tengo todo el día para ver la ciudad. Bueno, hasta las cinco, cuando el taxi me lleva al aeropuerto. El día era precioso y no me apetecía ir de museos o exposiciones. Simplemente, fui de aquí para allá, a donde me llevaran los pies o el metro. El primer lugar donde fui fue a lo alto del edificio Rockefeller. La vista es fenomenal, mucho mejor que desde el Empire State Building... porque se desde allí se puede ver el Empire State en toda su gloria. El Empire State es un edificio soberbio, diría que está en el centro geográfico de Manhattan, y desde donde mejor se ve es desde el edilficio de Rockefeller... ¡y hay menos colas para subir arriba! Aunque tal vez es porque era aun por la mañana.
Después fui al Central Park, donde conseguí perderme a pesar de llevar brújula, y es que hace tanto tiempo que no uso la brújula que cuando la intenté usar confundí el norte con el sur... acabé en el lado contrario de donde quería ir. Era sábado, y el parque estaba lleno de neoyorquinos disfrutando de un día de verano en fin de semana. Descubrí que no juegan al beisbol sino al "softball", una versión del beisbol que es más fácil de jugar.
Fui a Washington Square otra vez, donde esta vez había una concentración de seguidores de Hara Krisna. Y es que de todo puede ocurrir en Nueva York.
Ahora estoy en el avión, de vuelta a Sidney. Ciertamente vale la pena visitar Nueva York al menos una vez en la vida. Aun no sé qué pensar de la ciudad. No es que haya visto mucho, pero lo que no se puede negar es que es una ciudad vibrante, donde si uno lo intenta, puede encontrar algo a su gusto.
Sobre los neoyorquinos, me da la impresión que dentro de su fachada de gente difícil (y es que hay que ver qué cara de pocos amigos que ponen cuando me acercaba a alguno preguntando una dirección), son gente sensible, que aman su vida privada y su forma de ser. Y, sobre todo, aman su ciudad. Es la capital del mundo, o eso dicen ellos. Y por cierto, yo que pensaba que todos los estadounidenses tienen un acento horrible, he descubierto que el acento neoyorquino es encantador. Suena muy sugerente y muy honesto, algo así como de alguien sensible o inseguro. Pero tal vez sea porque he visto demasiadas películas de Woody Allen, su acento es marcadamente neoyorquino.
El avión ha despegado y por fín he visto los rascacielos desde el aire. Parecen muy pequeños en la distancia (por motivos obvios los aviones no vuelan por encima de Nueva York), pero hay tanto que ver allí. A ver cuándo es la siguiente conferencia en Nueva York...
El avión ha despegado y por fín he visto los rascacielos desde el aire. Parecen muy pequeños en la distancia (por motivos obvios los aviones no vuelan por encima de Nueva York), pero hay tanto que ver allí. A ver cuándo es la siguiente conferencia en Nueva York...
viernes, junio 09, 2006
Nueva York -- El nuevo hotel

El nuevo hotel es un hotel con carácter. Se llama Mayfair, y es un hotel bastante viejo. El ascensor es de los de los años de la maricastaña y las habitaciones son diminutas (o por lo menos la mía, que era la más barata que tenían). Me parece que mi habitación es como la cuarta parte de la que tenía en el hotel de la conferencia. Y las paredes están todas con papel pintado, muy recargado de imágenes. Pero está en el centro del centro de Manhattan, y eso es lo que cuenta. Estoy a tres minutos de Times Square, que es el centro de la zona de los musicales. All llegar al hotel eran las 7 de la tarde, y todo era ver colas de gente para entrar en los musicales de Broadway. Al lado del hotel hacen el musical "Chicago", más abajo "The Lion King" ("El rey león"), un poco más allá "The Phantom of the Opera" ("El fantasma de la ópera"), y luego están los musicales de segundo rango, y de tercero... Esto parece un festival permanente. Las calles están llenas de gente, y se va más rápido a pie que en coche. Se ven trajes de gala por todas partes, mezclados con la vestimenta informal típica de los turistas (como yo). Y en los semáforos hay gente que anuncia comedias y actuaciones diversas.
La avenida de Broadway está al lado mismo, y la seguí hasta llegar al Empire State Building. Llegar hasta arriba es toda una aventura. Cuando crees que ya has pasado una cola, aparece otra. Hay una cola para comprar el billete, otra para tomar el primer ascensor, y otra para tomar el segundo. Tenía la esperanza de llegar arriba en la "hora mágica" cuando empieza a anochecer, pero cuando llegué el sol ya se había puesto hace rato. Aun así el paisaje vale la pena y perdí la cuenta de las fotos que hice. Por suerte el tiempo era bueno y pude disfrutar del paisaje. Cuando estaba dispuesto a bajar empezó a llover. ¡Casi me pilla!
De vuelta al hotel encontré una pizzería y me compré una pizza y un Budweiser, que me hacía ilusión tomar las dos cosas juntas.
Nueva York -- Del infierno al cielo, culinariamente hablando

Esta mañana el tiempo seguía mal, y a la hora de comer salí a la lluvia sin paraguas. La lluvia era fina, pero aún así, como todo lo que es de agua, mojaba. Fui con unos colegas de la conferencia a un restaurante japonés. ¡Qué contraste con el que fui el otro día! La verdad es que no sabía que la comida japonesa pudiera llegar a ser mala. Pedí tempura con fideos gordos, pero los fideos estaban tan blandos que no se podían coger con los palillos. Y la sopa de los fideos era insípida. Me parece que, con la lluvia y la comida, casi caigo enfermo. Ha sido mi infierno culinario.
Por la tarde, al contrario, fui a cenar al otro restaurante japonés, al bueno, al que me gustó tanto la otra vez. La verdad es que no pensaba repetir, pero me daba el gusanillo saber si la otra vez simplemente había tenido suerte y había coincidido en pedir un plato bueno. Con lo que fui a probar otro plato. Esta vez el restaurante estaba completo y tuve que esperar hasta que hubiera sitio. Y es que, al fin y al cabo, el restaurante no era un secreto, ni mucho menos. Resulta que ha recibido varios premios y buenas críticas en las revistas de ocio de Nueva York. ¡Mi secreto arruinado! Así que, para que lo sepan todos, y como ya he dicho a Esther, el restaurante se llama "Iron Chef". Como el programa de cocina japonés. No sé si lo televisan en España, pero es un programa muy diferente de los otros programas de cocina... pero bueno, tal vez hablaré de esto en otra ocasión.
Esta vez pedí un plato de los recomendados en el menú. Entonces fue cuando me di cuenta que lo que pedí el otro día no era nada. ¡Lo de hoy sí que era bueno! Disfruté cada momento de la cena, cada bocado del plato, como si estuviera naciendo otra vez. No recuerdo comer nada mejor en varios años. La verdad es que no me pareció un plato muy japonés, más bien una fusión entre japonés y francés. El pescado tenía una salsa blanca, y el sabor del plato fue indescribible. Ha sido mi cielo culinario. Desde ahora este restaurante será mi meca cuando vuelva a Nueva York. La foto la hice desde mi mesa.
Bueno, mañana se acaba la conferencia y tengo que cambiar de hotel. El hotel al que voy no creo que tenga conexión de internet, con lo que tal vez esta sea la última vez que escriba desde Nueva York. Y encima, el blogger no funciona ahora, lo han desconectado por mantenimiento. Estoy escribiendo en mi portátil, y tal vez lo tenga que subir al blogger desde Sidney. Bueno, da igual. Algún día esto llegará al blog. Mientras tanto... buenas noches.
jueves, junio 08, 2006
Nueva York -- Día lluvioso
Esta vez no hay nada que contar. Tengo trabajo atrasado y, como ha estado todo el día lloviendo, me he encerrado en la habitación del hotel desde después de comer hasta ahora mismo (las 11 y media). Solamente he parado para ir a cenar en el bar del hotel. Y es que sigue lloviendo... El menú, una pizza neoyorkina, es decir, una pizza normal y corriente. Y es que las pizzas en EEUU más que pizzas parecen cocas. Vamos, como el Pizza Hut. Se ve que como los immigrantes italianos paraban primero en Nueva York la pizza de esta ciudad es la tradicional... pero una vez oí que la pizza la inventaron los italianos de EEUU, alguien sabe de esto? Nada, buenas noches, que mañana sigue la conferencia.
Corrijo lo dicho arriba, según Wikipedia la pizza es realmente italiana, aunque los estadounidenses fueron los que la comercializaron. Y sí, la primera pizzería de los EEUU se abrió en Nueva York. Buenas noches.
Corrijo lo dicho arriba, según Wikipedia la pizza es realmente italiana, aunque los estadounidenses fueron los que la comercializaron. Y sí, la primera pizzería de los EEUU se abrió en Nueva York. Buenas noches.
miércoles, junio 07, 2006
Nueva York -- En busca del restaurante perdido

Hoy, otra vez he ido al paseo a comer de bocadillo, pero la verdad es que esto empieza a repetir... supongo que si vivo aquí al final ni me fijaría de los rascacielos. Y dicen que así es como se distingue a un auténtico neoyorquino de un turista: el neoyorquino no mira hacia arriba.
Bueno, esta tarde me hacía ilusión cenar algo distinto, y decidí ir a un restaurante español-asiático. No sé, igual vale la pena, y era uno de los que recomendaban en la conferencia. Total, que fui allí, y nada, que no lo encontraba. Pero no fui en vano. La zona tenía otra vista impresionante del puente de Brooklyn y Manhattan al fondo (¿Y por qué se llama "la gran manzana"?, me pregunto). Casi todos los que estaban allí estaban disfrutando del paisaje comiendo un helado, y pronto encontré al culpable de la invasión heladeril. Había una tienda que se preciaba de tener los mejores helados del lugar. Como dice Esther, me gusta mezclarme con la gente del lugar con lo que yo también me compré el helado y disfruté del paisaje. La verdad es que empezaba a pensar que el helado sería mi única cena...
De vuelta al hotel encontré el restaurante, pero estaba cerrado. Nada, que no hay suerte... eso pensé. Pero la verdad es que, a mitad de camino de vuelta, encontré un restaurante japonés diminuto, en una zona con más restaurantes asiáticos. Creo que es uno de esos pequeños secretos que nunca aparecen en las guías de viaje y que sólo los lugareños conocen. La cena fue seguramente mejor que la del restaurante que pensaba ir, y seguro que a mitad de precio.
¿Y el nombre del restaurante? Ah, ése es mi secreto. Y como éste debe de haber un montón en cualquier ciudad del mundo.
martes, junio 06, 2006
Nueva York -- Brooklyn

El hotel donde estoy está en Brooklyn, al lado mismo del puente, y de la vista de Manhattan que ha aparecido en tantas películas y fotografías. Total, que hoy, a la hora de comer, he decidido hacerme una ensalada (muy fácil, no hay más que ir a un supermercado cercano especializado en este tipo de cosas y preparar la ensalada allí mismo), e ir a comer a "Brooklyn Heights", el paseo con la vista de Manhattan. Mi idea era, más o menos, sentarme en un banco y disfrutar de la comida viendo los rascacielos. Pero yo no fui el único de la conferencia que pensó lo mismo, y sin pensarlo aparecimos allí unas diez personas de la conferencia. Me da la impresión que, al final de la conferencia, la mitad de los participantes estará allí haciendo lo mismo... se come barato, no se pagan propinas, y se ve un paisaje de película... nunca mejor dicho.
La calle que conecta el hotel con el paseo está llena de tiendas, cafés, y restaurantes. Me van a faltar días para probarlos todos. Pero bueno, igual sigo comiendo en el banco del paseo, con la mitad de la gente de la conferencia. Y lo sorprendente es la gente que hay por las calles. No son del tipo de los que se pasan el día estresados yendo de casa a la oficina y viceversa. Tal vez porque era la hora de comer, no sé, pero todos parecían muy relajados. Y la verdad es que no parecían turistas. O tal vez eran brooklinos (o como se diga) que estaban de vacaciones? Al fin y al cabo es verano.
Hoy ha salido el sol, con lo que, cómo no, no he podido evitar ir al paseo al anochecer, aquí va mi foto (con alguna que otra manipulación digital, he de decirlo).
lunes, junio 05, 2006
Nueva York -- Primer Día


Con las prisas con preparar todo para la conferencia no me dí cuenta que tenía la tarde del primer día libre, con lo que he aprovechado para hacer mi primera excursión. El hotel donde estoy es el Marriot, en Brooklyn, al lado mismo del puente de dicho nombre. El puente mismo es una maravilla de ingeniería. Empieza a estar viejo, pero aguanta bien, teniendo en cuenta el tráfico que pasa, y los turistas que lo atraviesan. Del puente pasé al lugar donde estaba el World Trade Center. Me sorprendió que no hubiera casi ningún recuerdo del evento, aparte del obvio espacio vacío. Algo que quieren evitar los neoyorquinos es que el lugar se convierta en algo comercial, y está prohibido vender mercancía sobre el suceso 11-Septiembre, e incluso pedir limosnas. La verdad es que había un músico de calle tocando con el sombrero en espera de monedas, pero parece que, o la policía no se había dado cuenta, o no se molestaban en echarle.
De allí caminé la calle Broadway hacia el norte, atravesando el Soho, una zona con tiendas baratas y donde había mercadillos. Tal vez porque era domingo? Acabé mi caminata en Washington Square Park, un parque donde la gente se congrega para hacer varias actividades. Había un grupo que tocaba blues espontáneamenta, algo así como un jam session, pero de blues. Pero lo más espectacular del parque hoy ha sido el grupo de capoeira, esa actividad brasileña a medio camino entre baile y arte marcial. Y en este caso, me dió la impresión de que tenía toques de break dance, hay que ver qué saltos y qué giros hacían. No os lo podéis imaginar, pero igual lo podéis ver en esta grabación que hice... lástima que mi cámara no tiene micrófono.
Mañana estaré todo el día en el hotel lo más seguro, atendiendo a la conferencia, y preparando mi presentación, con lo que es posible que no salga. Pero bueno, aquí van unas cuantas fotos de hoy.
domingo, junio 04, 2006
Nueva York -- La Llegada
Estas últimas semanas he estado muy ocupado y no he podido hacer caso al blog. La razón es que tenía que adelantar trabajo porque tenía que ir a una conferencia en Nueva York. Bueno, por qué hablo en el pasado? Acabo de llegar a Nueva York y ahora estoy en el hotel.
El viaje desde Australia hasta Nueva York es todo un acontecimiento. El viaje ha durado unas 24 horas, pero lo curioso es que, con la diferencia horaria y porque el cambio internacional de fecha está en un meridiano del Océano Pacífico, mi primer avión despegaba el sábado a las 10:50 y mi último avión aterrizaba el mismo sábado a las 19:00. Parece como si el tiempo se hubiera alargado. El tiempo que he ganado lo perderé a la vuelta, a no ser que haga como Phileas Fox, el de la vuelta al mundo en 80 días...
Esta es la primera vez que vengo a Nueva York, pero es la tercera vez que vengo a los EEUU. Y siempre que vengo me sorprendo de ver la poca eficiencia que hay en los aeropuertos. Parece como si las cosas funcionaran de milagro... He hecho escala en Los Angeles, y por casualidad he descubierto de dónde salía el avión con destino a Nueva York. No lo anunciaron en los carteles electrónicos, y ninguno de los que preguntaba en el aeropuerto sabía con certeza de dónde salía el avión. Todos decían algo así como "me parece que es por esa zona". Fui a la zona que me indicaron y sí, tenían razón, pero aun así no había ningún anuncio por ninguna parte.
Llegando a Nueva York me hacía ilusión ver los rascacielos desde el avión, pero al final del viaje estaba tan cansado y con tanto sueño atrasado que me dormí la última hora del viaje, y me desperté cuando el avión tomó tierra. ¡Lástima! Espero no dormirme a la vuelta.
El hotel tiene una habitación enorme. Es el recomendado por la conferencia y nos ofrecían un descuento muy grande. Pedí habitación en un piso alto con la esperanza de que la habitación tuviera vistas, pero ná, las "vistas" son a la parte de atrás de la manzana donde está el hotel.
Vale, igual sigo contando más cosas mañana. Ahora tengo que descansar, que la conferencia empieza mañana por la mañana...
Buenas noches
El viaje desde Australia hasta Nueva York es todo un acontecimiento. El viaje ha durado unas 24 horas, pero lo curioso es que, con la diferencia horaria y porque el cambio internacional de fecha está en un meridiano del Océano Pacífico, mi primer avión despegaba el sábado a las 10:50 y mi último avión aterrizaba el mismo sábado a las 19:00. Parece como si el tiempo se hubiera alargado. El tiempo que he ganado lo perderé a la vuelta, a no ser que haga como Phileas Fox, el de la vuelta al mundo en 80 días...
Esta es la primera vez que vengo a Nueva York, pero es la tercera vez que vengo a los EEUU. Y siempre que vengo me sorprendo de ver la poca eficiencia que hay en los aeropuertos. Parece como si las cosas funcionaran de milagro... He hecho escala en Los Angeles, y por casualidad he descubierto de dónde salía el avión con destino a Nueva York. No lo anunciaron en los carteles electrónicos, y ninguno de los que preguntaba en el aeropuerto sabía con certeza de dónde salía el avión. Todos decían algo así como "me parece que es por esa zona". Fui a la zona que me indicaron y sí, tenían razón, pero aun así no había ningún anuncio por ninguna parte.
Llegando a Nueva York me hacía ilusión ver los rascacielos desde el avión, pero al final del viaje estaba tan cansado y con tanto sueño atrasado que me dormí la última hora del viaje, y me desperté cuando el avión tomó tierra. ¡Lástima! Espero no dormirme a la vuelta.
El hotel tiene una habitación enorme. Es el recomendado por la conferencia y nos ofrecían un descuento muy grande. Pedí habitación en un piso alto con la esperanza de que la habitación tuviera vistas, pero ná, las "vistas" son a la parte de atrás de la manzana donde está el hotel.
Vale, igual sigo contando más cosas mañana. Ahora tengo que descansar, que la conferencia empieza mañana por la mañana...
Buenas noches
sábado, mayo 20, 2006
El precio de los plátanos
Hasta hace unas pocas semanas el arroz a la cubana era uno de los platos más baratos de preparar. Ahora se han convertido casi en un lujo, sobre todo si te gusta poner muchos plátanos. El precio se ha quintuplicado, y ahora un kilo vale más de 10 dólares australianos, esto es más de 6 euros al cambio actual. En casa prácticamente hemos eliminado los plátanos de nuestra dieta. Y no sé por qué, la verdad es que el plátano no es mi fruta preferida, pero desde que se han convertido en fruta de lujo los plátanos se me han hecho más atractivos.
Y cuál es la culpa de la subida del precio de los plátanos? Hace unos meses un huracán devastó la plantación principal de plátanos de Australia, y ahora quedan muy pocos plátanos en el mercado. La verdad es que aún no sé cómo no han podido importar la fruta de otros países a tiempo. No es que me importe mucho el que haya plátanos o no, pero me parece que aquí falta algo de previsión y preparación ante posibles contratiempos.
Y lo peor de todo, me temo que los beneficiados de la subida de precios no sean los agricultores que han perdido casi toda su cosecha, sino los intermediarios que se aprovechan de las leyes de la oferta y la demanda.
Nada, estamos en fin de semana. Tal vez mañana me comeré un plátano para celebrar que es domingo.
Y cuál es la culpa de la subida del precio de los plátanos? Hace unos meses un huracán devastó la plantación principal de plátanos de Australia, y ahora quedan muy pocos plátanos en el mercado. La verdad es que aún no sé cómo no han podido importar la fruta de otros países a tiempo. No es que me importe mucho el que haya plátanos o no, pero me parece que aquí falta algo de previsión y preparación ante posibles contratiempos.
Y lo peor de todo, me temo que los beneficiados de la subida de precios no sean los agricultores que han perdido casi toda su cosecha, sino los intermediarios que se aprovechan de las leyes de la oferta y la demanda.
Nada, estamos en fin de semana. Tal vez mañana me comeré un plátano para celebrar que es domingo.
miércoles, mayo 10, 2006
Rescatados de su tumba
Valgan estas palabras como apoyo a los dos mineros, Todd Russell y Brant Webb, que acaban de ser rescatados de su tumba. Han pasado 14 días sepultados a más de 900 metros bajo tierra cuando la mina en la que trabajaban se desplomó encima de ellos. Fue un milagro que las rocas no les aplastaran, y fue más que un milagro que sobrevivieran solos, sin luz, sin comida y sin poderse mover, durante cinco días hasta que los equipos de salvamento los encontraron. Aún así tuvieron que esperar casi diez días hasta lograran sacarlos de su encierro.
Cuando salieron de la mina lo hicieron por su propio pie, y lo primero que hicieron fue coger sus fichas del panel que registra quién está en la mina. Un gran coraje es lo que tienen.
No tuvo su suerte Larry Knight, que murió aplastado.
La mina en la que trabajaban es una mina de oro. La próxima vez que compres joyas, párate a pensar por qué manos han pasado, y qué desastres pueden haber causado en su camino desde la mina hasta la joyería. Australia es un país más o menos rico, pero hay minas de oro, y sobre todo de diamantes, que están en países pobres y con problemas de corrupción causados por las mismas joyas. Sí, un diamante es para siempre. Espero que los problemas que genera no lo sean.
Cuando salieron de la mina lo hicieron por su propio pie, y lo primero que hicieron fue coger sus fichas del panel que registra quién está en la mina. Un gran coraje es lo que tienen.
No tuvo su suerte Larry Knight, que murió aplastado.
La mina en la que trabajaban es una mina de oro. La próxima vez que compres joyas, párate a pensar por qué manos han pasado, y qué desastres pueden haber causado en su camino desde la mina hasta la joyería. Australia es un país más o menos rico, pero hay minas de oro, y sobre todo de diamantes, que están en países pobres y con problemas de corrupción causados por las mismas joyas. Sí, un diamante es para siempre. Espero que los problemas que genera no lo sean.
sábado, abril 29, 2006
La batalla perdida
El martes pasado 25 de abril Australia celebró la batalla de Gallipoli. El hecho de que se conmemore esta batalla es bastante especial por varios motivos. Para empezar, la batalla ocurrió en Turquía, es decir, casi en las antípodas de Australia, durante la primera guerra mundial. El hecho de que se conmemore una batalla tan lejos de suelo australiano ya es curioso, pero aún hay más. El combinado de tropas australianas y novocelandesas perdieron de forma catastrófica. Parece ser que Winston Churchill y su comité de decisiones desestimó las dificultades del terreno y la decisión de los turcos para defender su patria.
Mucho se ha hablado aquí acerca del significado de esta conmemoración. La batalla de Gallipoli fue una de las primeras acciones internacionales de un país recién formado que acude a ayudar a su "protector", Gran Bretaña. El hecho de que las tropas australianas y novocelandesas se esforzaran tanto en algo que no se podía ganar se recuerda en un modo u otro en este día. Es una batalla en la que, por qué no decirlo, Australia empezó a perder su inocencia. Prueba de ello es que más tarde, tal vez como desencanto de los actos en esta batalla, y viendo las pocas ganas de Gran Bretaña de ayudar a Australia, Australia se alejara de la influencia de Gran Bretaña para tomar su camino propio. Aunque, mirando esto de manera cínica, realmente Australia ha pasado de la influencia de Gran Gretaña a la de los Estados unidos.
Realmente este día es difícil de comprender. Ya no queda ningún soldado de aquella batalla, y ahora desfilan veteranos de la segunda guerra mundial. Sí, hay otras batallas en la segunda guerra mundial que han quedado en la memoria de los australianos porque se perdieron, por ejemplo la ruta de Kokoda. Y la verdad es que aquí no se celebra ninguna batalla en la que ganaran. Ya quedan pocos de esos veteranos, y el desfile empieza a llenarse de los hijos y nietos. No sé cómo será esta celebración dentro de un par de décadas. Tal vez se convierta en el símbolo de los valores australianos, o en el símbolo de la futilidad de la guerra. No sé, habrá que esperar y ver.
Mucho se ha hablado aquí acerca del significado de esta conmemoración. La batalla de Gallipoli fue una de las primeras acciones internacionales de un país recién formado que acude a ayudar a su "protector", Gran Bretaña. El hecho de que las tropas australianas y novocelandesas se esforzaran tanto en algo que no se podía ganar se recuerda en un modo u otro en este día. Es una batalla en la que, por qué no decirlo, Australia empezó a perder su inocencia. Prueba de ello es que más tarde, tal vez como desencanto de los actos en esta batalla, y viendo las pocas ganas de Gran Bretaña de ayudar a Australia, Australia se alejara de la influencia de Gran Bretaña para tomar su camino propio. Aunque, mirando esto de manera cínica, realmente Australia ha pasado de la influencia de Gran Gretaña a la de los Estados unidos.
Realmente este día es difícil de comprender. Ya no queda ningún soldado de aquella batalla, y ahora desfilan veteranos de la segunda guerra mundial. Sí, hay otras batallas en la segunda guerra mundial que han quedado en la memoria de los australianos porque se perdieron, por ejemplo la ruta de Kokoda. Y la verdad es que aquí no se celebra ninguna batalla en la que ganaran. Ya quedan pocos de esos veteranos, y el desfile empieza a llenarse de los hijos y nietos. No sé cómo será esta celebración dentro de un par de décadas. Tal vez se convierta en el símbolo de los valores australianos, o en el símbolo de la futilidad de la guerra. No sé, habrá que esperar y ver.
miércoles, abril 19, 2006
Y más Bodyboarding




Esta vez Mineko me ha tomado unas cuantas fotos cuando estaba haciendo bodyboard. La playa es la adyacente a Myall Lakes. Es una playa grande con un mar con carácter. La orilla tiene mucha pendiente. El mar cubre en cuanto entras un par de metros, y por eso las olas que rompían en la orilla llegaban a ser más grandes que yo. No sabéis lo difícil que me era pasar ese muro de agua para poder entrar en el mar. Las olas, con su fuerza, me echaban a la orilla una y otra vez, hasta que tras mucho intentarlo conseguía por fín pasar más allá de donde rompían. Y eso de llegar a las olas grandes del fondo, ni pensarlo. Sobre todo porque era una playa desierta. No se veía ni un alma, con lo que a ver quién me rescata si me pasa algo. Y no sé, eso de que no haya ni delfines... igual hay algún monstruo escondido entre la espuma de las olas. Con lo que me quedé en la zona cercana a la orilla. Las olas ya eran bastante grandes para mí.
Tellinas gigantes



No encontramos delfines en la playa adyacente a Myall Lakes, pero Mineko descubrió unas conchas que parecen algo así como tellinas gigantes. Parecían deliciosas para un aperitivo, pero como la zona es un parque nacional no teníamos claro si podíamos cogerlas, con lo que Mineko y yo nos pasamos un buen rato sacando conchas, y luego dejándolas en la arena, viéndo cómo se apresuraban a esconderse otra vez. El problema eran las olas. El mar estaba bastante embravecido, y en más de una ocasión las olas nos sorprendieron. Mineko quedó literalmente empapada.
En busca de los delfines



Hace dos años, en Enero del 2004, Mineko y yo fuimos a Myall Lakes, a unos 300 kilómetros al norte de Sidney. Nuestro propósito era el explorar esta zona de humedales, bastante conocida en Australia. Cuál fue nuestra sorpresa cuando el último día descubrimos a un grupo de delfines disfrutando del mar tranquilo de esa mañana. Nuestro gozo fue tal que seguimos recordando el encuentro hasta que, estas vacaciones de Semana Santa, decidimos ir a buscarlos.
Así que fuimos otra vez a la zona, a probar suerte. En Tea Gardens, una población cercana, hacen excursiones en barco para buscar a los delfines. Pero pensamos que es una forma poco interesante de verlos, y puede ser intrusiva. Con lo que acampamos en la zona y nos pasamos toda una mañana mirando al mar, a ver si los delfines aparecían otra vez. Incluso hicimos el desayuno en la playa, un desayuno a la inglesa: huevos con bacon. Nada, no hubo suerte. Los delfines no aparecieron. Pero mirando lo positivo, disfrutamos del paisaje y del desayuno.
Otra vez será. Si los delfines no vinieron en esta ocasión cuando los estábamos esperando, tal vez vendrán en otra ocasión cuando menos lo esperamos.
Las fotos son de los delfines que vimos hace dos años, del desayuno que preparé, y del mar. Las fotos son con la cámara de Mineko. Yo sigo con mi fiel cámara óptica, y aún no he enviado los negativos a revelar.
martes, abril 18, 2006
El franchipán



Aquí van las fotos del franchipán que me pide Esther. Las fotos son de hace más de un año, cuando aún vivíamos en la calle Kariwara. El franchipán que tenemos aún es pequeñito pero el árbol crecerá varios metros. Bueno, si lo ponemos en un tiesto más grande. Las flores del archipán pueden tener varios colores, pero las más elegantes a mi modo de ver son las blancas. Y el aroma que dejan, fuerte pero no empalagoso, es difícil de olvidar. Es un aroma que refresca el calor del verano.
jueves, abril 13, 2006
Las fotos de las olas



Ya me han revelado las fotos de las olas. Aquí va una muestra. Al final, los periódicos se equivocaron y no fueron las olas más grandes de los últimos 30 años... solamente llegaron a los 4 ó 5 metros cuando prometían de 6 a 7 metros. Pero la verdad, a mí ya me parecieron bastante grandes. Vosotros podéis juzgar.
domingo, abril 09, 2006
Otra vez juntos
Esta mañana Mineko ha llegado del Japón. Por fin estamos los dos juntos otra vez. Aun después de pasar toda la noche en el avión, se dejó que la llevara a la playa a ver las olas. Y bueno, según los periódicos eran las olas más grandes de los últimos 30 años, con lo que no era una ocasión para perdérsela. Y lo que disfrutamos viendo a los surfistas, y a los espectadores, que en más de una ocasión, mirando a los surfistas, no se daban cuenta que las olas llegaban hasta ellos y tenían que marcharse corriendo, mojándose los pies (y alguno que otro se cayó con el empuje de las olas).
Olas gigantes



Este sábado también fui a hacer bodyboarding a la playa Dee Why. Las olas eran aún más grandes que el fin de semana pasado con lo que no me atreví a acercarme a las rocas. En la zona donde estaba las olas eran tan grandes como en las rocas, pero sin peligro. Así pude disfrutar de que las olas me arrastraran arriba y abajo, pero una o dos veces fui capaz de montar una de las olas grandes. Con olas de tal tamaño ni intenté hacer una de las cabriolas que hacen los expertos, me conformaba con tener la cabeza fuera del agua y dejar que la ola me llevara.
Nada, esta vez tengo fotos que hice ayer desde las rocas, después de jugar con las olas. Aquí va una muestra. En una de ellas se puede ver a uno con la tabla de bodyboarding... ahora imagina que soy yo (y las ganas que tengo yo de poder hacerlo con ese estilo).
Hoy también he ido a la playa, pero ni me atreví a entrar en el agua. La zona de bajas presiones de Tasmania nos está enviando olas fenomenales. Según los periódicos el tamaño podría llegar a los siete metros. En la playa no había arena, solamente olas, un grupo de expertos surfistas haciendo de las suyas, y una multitud de gente vitoreando y animando a los surfistas. También hice fotos pero aún las tienen que revelar... por ahora, aquí van las fotos de ayer. Y ahora imagina olas de tamaño doble.
martes, abril 04, 2006
Un mar con carácter
El domingo pasado fui otra vez a la playa. No hacía calor, pero esto de que el invierno se acerca... tal vez sea la última oportunidad de ir a la playa, pensé. Por si acaso, aparte del bañador y camiseta llevé el pantalón largo y la cámara de fotos. Tal y como está el mar estos días, en vez de bañarme igual me dedico a fotografiar a los locos surfistas haciendo sus cabriolas en un mar embravecido. Esta vez me decidí por ir a Dee Why, la playa más cercana a mi casa.
Y el mar sí que estaba movido, sí. Las olas eran de dos metros y más. Incluso la playa estaba cerrada a los bañistas. Pero eso no quitó el ánimo a los surfistas, habría como una treintena en el agua. El día, aunque algo fresquillo en la sombra, era radiante. Vamos, un día otoñal glorioso. Así que me dediqué a fotografiar a los surfistas. Pero esto que me dió el gusanillo de tal vez, ¿por qué no? Yo también puedo ir al agua. Al fin y al cabo, aunque la playa está cerrada hay bañistas vigilando, y no dicen nada a los surfistas.
Así que me decidí coger mi tabla de bodyboard, y al agua que fuí. El agua estaba más caliente que el aire, ¡qué gustillo! (luego me enteré que la temperatura del agua era de 25 grados). Y las olas, aunque grandes, eran más fáciles que las de la playa de Avoca. ¿O tal vez estoy mejorando mi técnica? Me era fácil llegar a donde rompen las olas, y tenía menos problemas con las olas grandes. Y mejor que en avoca, las olas rompían en zona profunda con lo que no me chocaba contra el suelo.
En una de estas me fijé en un grupo de chiquillos surfistas cerca de las rocas. Allí las olas parecían mucho más estables que en el centro de la playa. Se lo pasaban tan a lo grande que acudí allí a probar suerte. El problema es que había que ponerse muy cerca de las rocas, y la verdad es que da miedo. En eso que llega una de las olas gigantes de las que a veces aparecen. Intenté tomarla, pero tuve mala fortuna (o mala pericia), y la ola cayó encima de mí, arrastrándome al fondo, arriba y abajo, hasta que al fin pude sacar la cabeza. No tenía claro de si estaba cerca de las rocas, cuando otra de las olas grandes llegó encima de mí. Y otra vez, ahí que voy, dando vueltas como una toalla en la lavadora. Entonces sí que tuve miedo, más que nada porque igual estaba a punto de estrellarme contra las rocas. Logré sacar la cabeza, y otra ola venía. Ví que estaba más bien lejos de las rocas, con lo que me dejé llevar por la ola, y otra, hasta que las olas se acabaron. Miré alrededor aturdido, y ví que casi todos los surfistas estaban cerca de mí y todos parecían aturdidos también. Esto me consoló un poco. No fui yo el único al que las olas le habían hecho la jugada.
Aun así me lo pasé en grande. Al final salí del agua y me dediqué a fotografiar a los surfistas. Fui a las rocas, pero esta vez en tierra firme, y me dí cuenta que las olas no rompían contra ellas. Es decir, que al fin y al cabo no había pasado ningún peligro. Y ahora, aquí en casa, cuando pienso en las olas que me arrastraron arriba y abajo, la verdad es que más bien parecía que me estaban meciendo, jugando conmigo lo mismo que yo estaba jugando con ellas.
Con lo que, si el tiempo me deja, les devolveré su cumplido y seguiré jugando con ellas una semana más.
Y el mar sí que estaba movido, sí. Las olas eran de dos metros y más. Incluso la playa estaba cerrada a los bañistas. Pero eso no quitó el ánimo a los surfistas, habría como una treintena en el agua. El día, aunque algo fresquillo en la sombra, era radiante. Vamos, un día otoñal glorioso. Así que me dediqué a fotografiar a los surfistas. Pero esto que me dió el gusanillo de tal vez, ¿por qué no? Yo también puedo ir al agua. Al fin y al cabo, aunque la playa está cerrada hay bañistas vigilando, y no dicen nada a los surfistas.
Así que me decidí coger mi tabla de bodyboard, y al agua que fuí. El agua estaba más caliente que el aire, ¡qué gustillo! (luego me enteré que la temperatura del agua era de 25 grados). Y las olas, aunque grandes, eran más fáciles que las de la playa de Avoca. ¿O tal vez estoy mejorando mi técnica? Me era fácil llegar a donde rompen las olas, y tenía menos problemas con las olas grandes. Y mejor que en avoca, las olas rompían en zona profunda con lo que no me chocaba contra el suelo.
En una de estas me fijé en un grupo de chiquillos surfistas cerca de las rocas. Allí las olas parecían mucho más estables que en el centro de la playa. Se lo pasaban tan a lo grande que acudí allí a probar suerte. El problema es que había que ponerse muy cerca de las rocas, y la verdad es que da miedo. En eso que llega una de las olas gigantes de las que a veces aparecen. Intenté tomarla, pero tuve mala fortuna (o mala pericia), y la ola cayó encima de mí, arrastrándome al fondo, arriba y abajo, hasta que al fin pude sacar la cabeza. No tenía claro de si estaba cerca de las rocas, cuando otra de las olas grandes llegó encima de mí. Y otra vez, ahí que voy, dando vueltas como una toalla en la lavadora. Entonces sí que tuve miedo, más que nada porque igual estaba a punto de estrellarme contra las rocas. Logré sacar la cabeza, y otra ola venía. Ví que estaba más bien lejos de las rocas, con lo que me dejé llevar por la ola, y otra, hasta que las olas se acabaron. Miré alrededor aturdido, y ví que casi todos los surfistas estaban cerca de mí y todos parecían aturdidos también. Esto me consoló un poco. No fui yo el único al que las olas le habían hecho la jugada.
Aun así me lo pasé en grande. Al final salí del agua y me dediqué a fotografiar a los surfistas. Fui a las rocas, pero esta vez en tierra firme, y me dí cuenta que las olas no rompían contra ellas. Es decir, que al fin y al cabo no había pasado ningún peligro. Y ahora, aquí en casa, cuando pienso en las olas que me arrastraron arriba y abajo, la verdad es que más bien parecía que me estaban meciendo, jugando conmigo lo mismo que yo estaba jugando con ellas.
Con lo que, si el tiempo me deja, les devolveré su cumplido y seguiré jugando con ellas una semana más.
martes, marzo 28, 2006
No hay playa
Este fin de semana no he ido a la playa. El tiempo no era muy bueno, y la verdad es que no tenía ganas de salir. Total, que me quedé en casa todo el domingo.
En las noticias de hoy he visto que lo más seguro es que, si hubiera ido a la playa, no habría podido hacer mucho. Ha habido un ciclón en Nueva Zelanda, de tal modo que ahora las olas generadas por el ciclón están llegando a la costa de Australia. Y qué olas, algo así como de tres o cuatro metros. La tele ha sacado imágenes de las olas gigantes y del loco surfista intentando hacerse con ellas. Muy bonitas de ver, sí, desde la distancia.
En las noticias de hoy he visto que lo más seguro es que, si hubiera ido a la playa, no habría podido hacer mucho. Ha habido un ciclón en Nueva Zelanda, de tal modo que ahora las olas generadas por el ciclón están llegando a la costa de Australia. Y qué olas, algo así como de tres o cuatro metros. La tele ha sacado imágenes de las olas gigantes y del loco surfista intentando hacerse con ellas. Muy bonitas de ver, sí, desde la distancia.
Pero ¿Qué hora es?
Este fin de semana he vivido un episodio surrealista. ¿Podría uno pensar que es fácil saber qué hora es? No hay más que mirar al reloj, ¿no? Y si uno no está seguro, bueno, el ordenador tiene al tanto cuándo toca cambiar la hora al reloj por eso del horario de verano o de invierno, ¿no? Ah, pero los que diseñaron los programas para calcular los cambios de hora no contaban con Australia, no. Ahora os cuento.
Australia, o bueno, el estado de New South Wales (¿Nuevo Gales del Sur?) donde está Sidney usa horario de verano y de invierno como muchos países del mundo. La verdad es que yo nunca he tenido claro cuándo toca el cambio de hora. Estos días no veo la televisión mucho, pero leo los periódicos (sí, los de papel, no los electrónicos), y no ví ninguna noticia acerca del cambio de hora.
Os podréis imaginar mi sorpresa cuando, el domingo por la mañana, el ordenador me dice que acaba de ajustar su reloj para el horario de invierno. De repente el día tenía una hora más. Nada, hay que empezar a cambiar la hora a todos los relojes. Y parece mentira, pero esa hora de diferencia haces las cosas diarias ese poquito más difícil. Decidí comer en el tiempo de la nueva hora, es decir, una hora más tarde (y ¡qué hambre pasé durante esa hora!). Pero a la hora de cenar no pude resistir más y empezé a cocinar media hora más pronto. Bueno, media hora más tarde. Ya me entiendes, ¿no? Mientras cocinaba encendí la televisión en espera de un programa que quería ver, y que empezaba dentro de media hora.
Otra vez, ¡cuál fue mi sorpresa cuando ví que el programa ya había empezado! ¿Qué pasa, han cambiado la programación, o no saben que la hora ha cambiado? Cambié de cadena, y ¡todas las otras cadenas tenían el programa retrasado una hora! En otras palabras, aún seguimos con el tiempo de verano.
¿Y eso? ¿Cómo se puede equivocar el ordenador? El lunes me llegó la respuesta. Resulta que Australia organiza los juegos de la Commonwealth, y parece ser que, para evitar problemas con la programación, decidieron retrasar el cambio de hora una semana. Así que, aún es verano aquí.
Y yo me pregunto, ¿ha sido una buena decisión el retrasar el cambio de hora? Seguro que muchas compañías han sufrido porque sus ordenadores creen que es una hora más pronto. Y seguro que compañías extranjeras que negocian con compañías australianas habrán tenido algún que otro malentendido. No creo que la broma de no cambiar la hora haya resultado barata.
Total, que después de pasarme el domingo intentando ajustarme a la nueva hora, he tenido que volver a reajustarme. Y la semana que viene tocará ajustarse otra vez.
Y lo peor de todo, ¡me he perdido media hora del programa de televisión!
Nada, que no hay derecho.
Australia, o bueno, el estado de New South Wales (¿Nuevo Gales del Sur?) donde está Sidney usa horario de verano y de invierno como muchos países del mundo. La verdad es que yo nunca he tenido claro cuándo toca el cambio de hora. Estos días no veo la televisión mucho, pero leo los periódicos (sí, los de papel, no los electrónicos), y no ví ninguna noticia acerca del cambio de hora.
Os podréis imaginar mi sorpresa cuando, el domingo por la mañana, el ordenador me dice que acaba de ajustar su reloj para el horario de invierno. De repente el día tenía una hora más. Nada, hay que empezar a cambiar la hora a todos los relojes. Y parece mentira, pero esa hora de diferencia haces las cosas diarias ese poquito más difícil. Decidí comer en el tiempo de la nueva hora, es decir, una hora más tarde (y ¡qué hambre pasé durante esa hora!). Pero a la hora de cenar no pude resistir más y empezé a cocinar media hora más pronto. Bueno, media hora más tarde. Ya me entiendes, ¿no? Mientras cocinaba encendí la televisión en espera de un programa que quería ver, y que empezaba dentro de media hora.
Otra vez, ¡cuál fue mi sorpresa cuando ví que el programa ya había empezado! ¿Qué pasa, han cambiado la programación, o no saben que la hora ha cambiado? Cambié de cadena, y ¡todas las otras cadenas tenían el programa retrasado una hora! En otras palabras, aún seguimos con el tiempo de verano.
¿Y eso? ¿Cómo se puede equivocar el ordenador? El lunes me llegó la respuesta. Resulta que Australia organiza los juegos de la Commonwealth, y parece ser que, para evitar problemas con la programación, decidieron retrasar el cambio de hora una semana. Así que, aún es verano aquí.
Y yo me pregunto, ¿ha sido una buena decisión el retrasar el cambio de hora? Seguro que muchas compañías han sufrido porque sus ordenadores creen que es una hora más pronto. Y seguro que compañías extranjeras que negocian con compañías australianas habrán tenido algún que otro malentendido. No creo que la broma de no cambiar la hora haya resultado barata.
Total, que después de pasarme el domingo intentando ajustarme a la nueva hora, he tenido que volver a reajustarme. Y la semana que viene tocará ajustarse otra vez.
Y lo peor de todo, ¡me he perdido media hora del programa de televisión!
Nada, que no hay derecho.
sábado, marzo 25, 2006
Solo en Sidney
Mineko acaba de partir para el Japón. Va a asistir a la boda de una sobrina y aprovechará el viaje para quedarse un par de semanas y visitar familiares. Es una lástima que por motivos de trabajo (y dinero!) yo no pueda ir a la boda también. Las bodas en el Japón son todo un acontecimiento donde se mezclan los rituales sintoístas con motivos más modernos. Una boda al estilo japonés es tan cara que incluso hay agencias que organizan bodas en Europa (en España, por ejemplo), de tal modo que el coste (viaje incluído) llega a ser parecido al de celebrar la boda en el Japón.
Y yo me quedo aquí, sin nada que hacer los fines de semana. Y para colmo, el tiempo empieza a ser más otoñal, con lo que las excursiones a la playa serán cada vez más raras.
Y yo me quedo aquí, sin nada que hacer los fines de semana. Y para colmo, el tiempo empieza a ser más otoñal, con lo que las excursiones a la playa serán cada vez más raras.
martes, marzo 21, 2006
El equinoccio
Según el telediario, el equinoccio llegó ayer, 20 de marzo. La primavera ha llegado a España oficialmente, con lo que quiere decir que el verano se ha acabado y ya es otoño. Y tanto que lo es. Desde el lunes no ha parado de llover, y hoy me han entrado ganas de llevar manga larga (si no lo he hecho es porque me daba pereza sacar la ropa de otoño).
El equinoccio es el día en que hay exactamente 12 horas de sol en todo el mundo... ¿o hay alguna parte del mundo en que eso no es así? Pues la verdad es que, como el sol es un disco con cierto tamaño, en realidad el equinoccio tiene un poco más de doce horas de sol. Y si vas a los polos, allí el sol ni sale ni se pone en todas las 24 horas. Se queda en el horizonte, en un estado ambiguo, y da una vuelta completa alrededor de la línea del horizonte. Sería curioso verlo, ¿no?
El equinoccio es el día en que hay exactamente 12 horas de sol en todo el mundo... ¿o hay alguna parte del mundo en que eso no es así? Pues la verdad es que, como el sol es un disco con cierto tamaño, en realidad el equinoccio tiene un poco más de doce horas de sol. Y si vas a los polos, allí el sol ni sale ni se pone en todas las 24 horas. Se queda en el horizonte, en un estado ambiguo, y da una vuelta completa alrededor de la línea del horizonte. Sería curioso verlo, ¿no?
Bodyboarding: y la tercera va la vencida
Pues sí. Esta vez se puede decir que las olas no me ganaron. Como los otros dos fines de semana pasados, el sábado fuimos a la playa de Long Reef. Allí las olas eran bastante pequeñas, y la diversión no era gran cosa. Con lo que el domingo fuimos a probar suerte a la playa de Avoca. Las olas eran más grandes, algo así como de metro y medio. Pero eran manejables. Mineko y yo nos lo pasamos en grande. Ella usaba una colchoneta con agarraderas, y yo usaba mi tabla de bodyboarding. Y los dos disfrutamos de lo lindo.
Ahora sí, supongo que si la condición del mar fuera como la de los otros fines de semana, otro gallo nos cantaría. La conclusión es que, en realidad, el mar siempre gana cuando se empeña en ello.
Ahora sí, supongo que si la condición del mar fuera como la de los otros fines de semana, otro gallo nos cantaría. La conclusión es que, en realidad, el mar siempre gana cuando se empeña en ello.
lunes, marzo 13, 2006
Olas, 2, Diego, 0
¿Y yo creía que este fin de semana podría hacerlo mejor? Pues nada, no hay manera. El sábado fuimos a la playa Long Reef. Las olas eran bastante pequeñas, algo así como un metro, y la verdad es que es muy fácil hacer bodyboarding así. Incluso me atreví a intentar ponerme de rodillas en la tabla. Me quedé con ganas de más. Así que el domingo fuimos a la playa de Avoca, la misma del domingo pasado. Allí las olas eran más grandes, más grandes tal vez que las del domingo pasado. Pero me empeñé en intentar llegar a donde rompen las olas más grandes, y así acabé. Las olas tenían más fuerza que la semana pasada, y rompían sobre un banco de arena muy poco profundo, con lo que más de una vez me dí contra la arena. Ahora tengo dolores por todo el cuerpo y alguna que otra magulladura.
Mineko también se dedicó a jugar con las olas. Pero, más sabia que yo, se quedó en la parte del banco de arena donde el agua llegaba a la rodilla. La fuerza de las olas era tal que más de una vez la tiraron al suelo, pero allí no hace daño.
Mineko también se dedicó a jugar con las olas. Pero, más sabia que yo, se quedó en la parte del banco de arena donde el agua llegaba a la rodilla. La fuerza de las olas era tal que más de una vez la tiraron al suelo, pero allí no hace daño.
miércoles, marzo 08, 2006
Carnavales en Sydney
Cuenta Esther en su blog lo que las palabras no dicen acerca de los carnavales. Pues bien, Sydney tiene su carnaval especial. Todo empezó en el año 1978 cuando hubo una marcha de protesta reclamando derechos para homosexuales. Fue algo muy chocante y polémico entonces con intervención de la policía y detenciones, pero los organizadores hicieron otra marcha el año siguiente, y otra, y otra. La cosa cuajó y a partir de entonces, en el fin de semana cercano al martes de carnaval, la comunidad de gays y lesbianas se lanza a la calle del centro de Sydney en una cabalgata espectáculo que cada vez tiene más espectadores. Este año fue algo así como 120 carrozas, y viene gente de todo el mundo a ver y participar.
No queda mucho del inicial motivo de protesta y ahora esto es más bien un festival que dura varias semanas. Pero siempre se ven alusiones a asuntos de la actualidad homosexual. Y si no, no hay más que ver la cantidad de vaqueros que aparecieron en la cabalgata del fin de semana pasado, en alusión a la película "Brokeback Mountain".
No queda mucho del inicial motivo de protesta y ahora esto es más bien un festival que dura varias semanas. Pero siempre se ven alusiones a asuntos de la actualidad homosexual. Y si no, no hay más que ver la cantidad de vaqueros que aparecieron en la cabalgata del fin de semana pasado, en alusión a la película "Brokeback Mountain".
domingo, marzo 05, 2006
Las desventuras de un inexperto bodyboarder
Llevo más de dos años practicando bodyboarding a mi manera. Bodyboarding es como hacer surf pero con una tabla más corta y flexible. Cuando se toma una ola, en vez de ir de pie como en las tablas de surf, lo normal es estar acostado encima de la tabla, o tal vez de rodillas.
Pues eso. Cada año uso la tabla de bodyboarding como unas cuatro o cinco veces, y así no hay manera de aprender. Hoy, Mineko y yo hemos ido a la playa de Avoca, al norte de Sydney. Mientras Mineko leía un libro en la playa, yo me he dedicado a intentar hacer bodyboarding. Las olas eran preciosas desde la distancia, y parecía fácil tomarlas. Bueno, parecía. En mi primer intento, la fuerza de las olas era tal que no era capaz llegar a donde las olas rompían. La misma fuerza de las olas no me dejaba llegar a la zona profunda. Después de media hora de intentar, desistí el intento, y salí fuera a descansar. No conseguí tomar ni una ola.
Una vez fuera, me fijé en un grupo de surfistas, y me asombré de lo fácil que era para ellos llegar a la zona profunda. No pude evitar intentarlo otra vez. Esta vez entré en el agua desde la zona donde entraban todos los demás. Cuál fue mi sorpresa cuando, casi sin darme cuenta, llegué a la zona donde rompían las olas. Entonces me dí cuenta que los surfistas usaban esa zona para llegar a las olas porque tenía corriente mar adentro. El problema es, que la corriente seguía mar adentro, y al cabo de poco me ví en zona profunda, más allá de donde rompen las olas. Intenté ir a zona menos profunda, pero la corriente era demasiado fuerte y me tiraba para adentro. ¡Qué situación más complicada! Tardé algo así como hora y media para salir de la zona de corriente. Estaba tan cansado que tomé la primera ola que pude y salí del agua.
Después del susto, la verdad es que me gustó la experiencia. Nunca estaba en peligro serio pues la playa estaba vigilada, y tomándolo desde el punto positivo, practiqué un montón de natación con la tabla. Y la ola que tomé fue una maravilla. Ha sido la ola más grande que he tomado, creo que era de más de dos metros.
El verano se está acabando, pero espero poder ir a la playa la semana que viene o la otra, a seguir jugando con las olas (o más bien, que las olas jueguen conmigo).
Pues eso. Cada año uso la tabla de bodyboarding como unas cuatro o cinco veces, y así no hay manera de aprender. Hoy, Mineko y yo hemos ido a la playa de Avoca, al norte de Sydney. Mientras Mineko leía un libro en la playa, yo me he dedicado a intentar hacer bodyboarding. Las olas eran preciosas desde la distancia, y parecía fácil tomarlas. Bueno, parecía. En mi primer intento, la fuerza de las olas era tal que no era capaz llegar a donde las olas rompían. La misma fuerza de las olas no me dejaba llegar a la zona profunda. Después de media hora de intentar, desistí el intento, y salí fuera a descansar. No conseguí tomar ni una ola.
Una vez fuera, me fijé en un grupo de surfistas, y me asombré de lo fácil que era para ellos llegar a la zona profunda. No pude evitar intentarlo otra vez. Esta vez entré en el agua desde la zona donde entraban todos los demás. Cuál fue mi sorpresa cuando, casi sin darme cuenta, llegué a la zona donde rompían las olas. Entonces me dí cuenta que los surfistas usaban esa zona para llegar a las olas porque tenía corriente mar adentro. El problema es, que la corriente seguía mar adentro, y al cabo de poco me ví en zona profunda, más allá de donde rompen las olas. Intenté ir a zona menos profunda, pero la corriente era demasiado fuerte y me tiraba para adentro. ¡Qué situación más complicada! Tardé algo así como hora y media para salir de la zona de corriente. Estaba tan cansado que tomé la primera ola que pude y salí del agua.
Después del susto, la verdad es que me gustó la experiencia. Nunca estaba en peligro serio pues la playa estaba vigilada, y tomándolo desde el punto positivo, practiqué un montón de natación con la tabla. Y la ola que tomé fue una maravilla. Ha sido la ola más grande que he tomado, creo que era de más de dos metros.
El verano se está acabando, pero espero poder ir a la playa la semana que viene o la otra, a seguir jugando con las olas (o más bien, que las olas jueguen conmigo).
sábado, marzo 04, 2006
La risa de la cucaburra
Anoche me despertó un ruido de la calle. Un ruido muy intenso, como una carcajada misteriosa en medio de la noche. Pero esta risa es algo harto conocido por todos los que han vivido en Australia. Era la risa de la cucaburra. La cucaburra no tiene nada que ver con burros, no. Es un ave famosa por su llamada que se parece a una carcajada muy sonora y prolongada. Abunda en la zona sur y este de Australia, y muy a menudo se le puede ver (y oír) en zonas urbanas.

Su risa desenfadada le hace un ave muy querida por los australianos. Más de una vez su risa ha interrumpido nuestra conversación, y todos hemos acabado riéndonos a la vez. Como ave en sí no es muy bonita. No tiene colores chillones, es más bien como el primo mayor del martín pescador (son de la misma familia), pero en tonos apagados. Pero su risa le hace ganar amigos. Es un ave que parece muy noble. Varias veces he visto a un par de urracas intentando echar a una cucaburra, y allí la ves, quieta, impasible, sin prestar atención a los chillidos de las urracas, y sin amedrentarse.
Eso sí, a veces la risa tiene un tono siniestro, especialmente cuando una empieza la llamada, y al instante todas las cucaburras cercanas se unen a la risa. De repente, se oye la risa desde todas las direcciones. Si habéis visto películas antiguas de la selva, es posible que hayáis oído la risa de la cucaburra como sonido ambiente. No sé cuánto tiene esto de cierto pero no me extrañaría, una vez me dijeron que en una de las películas antiguas con ambiente en la selva africana (creo que era una de Tarzán), usaron la risa de la cucaburra para dar más ambiente de lugar inhóspito y lleno de animales misteriosos. El misterio es, qué pinta una cucaburra en Africa?
Pero bueno, queréis oír la risa? Pues aquí he encontrado una grabación del zoo de Honolulu:
Oír la risa
Su risa desenfadada le hace un ave muy querida por los australianos. Más de una vez su risa ha interrumpido nuestra conversación, y todos hemos acabado riéndonos a la vez. Como ave en sí no es muy bonita. No tiene colores chillones, es más bien como el primo mayor del martín pescador (son de la misma familia), pero en tonos apagados. Pero su risa le hace ganar amigos. Es un ave que parece muy noble. Varias veces he visto a un par de urracas intentando echar a una cucaburra, y allí la ves, quieta, impasible, sin prestar atención a los chillidos de las urracas, y sin amedrentarse.
Eso sí, a veces la risa tiene un tono siniestro, especialmente cuando una empieza la llamada, y al instante todas las cucaburras cercanas se unen a la risa. De repente, se oye la risa desde todas las direcciones. Si habéis visto películas antiguas de la selva, es posible que hayáis oído la risa de la cucaburra como sonido ambiente. No sé cuánto tiene esto de cierto pero no me extrañaría, una vez me dijeron que en una de las películas antiguas con ambiente en la selva africana (creo que era una de Tarzán), usaron la risa de la cucaburra para dar más ambiente de lugar inhóspito y lleno de animales misteriosos. El misterio es, qué pinta una cucaburra en Africa?
Pero bueno, queréis oír la risa? Pues aquí he encontrado una grabación del zoo de Honolulu:
Oír la risa
miércoles, marzo 01, 2006
Cómo enviar comentarios
Pues eso. Por si acaso tienes problemas para publicar comentarios, aquí van unas instrucciones.
No puedes crear un mensaje directamente en mi blog, pero siempre puedes añadir comentarios a mis mensajes. Añadir comentarios a un mensaje del blog es muy fácil, sólo hay que pinchar en "comments" al final del mensaje. Luego, en la parte que dice "leave your comment", escribe lo que quieras. Puedes incluso formatear lo que escribes usando los códigos de HTML, añadir enlaces, etc, pero bueno, tampoco es necesario hacer nada de eso. Con las palabras basta.
La primera vez que publiques algo te pedirán que te registres. Tienes que registrarte si quieres que tu comentario se publique. Así sabemos todos quién eres (aunque claro, siempre puedes inventarte el nombre a usar...) Registrarse es gratis, no hay nada que perder. Si no quieres dar tu dirección de email siempre puedes crearte una cuenta de correo en hotmail o donde sea y usar esa dirección. Para registrarte tienes que seguir unas instrucciones en inglés pero es muy fácil deducir lo que dicen, no tienen nada de especial. Así que, ¡a animarse!
Si te registras también puedes crearte tu propio blog. Dime si lo haces y lo visitaré de vez en cuando.
No puedes crear un mensaje directamente en mi blog, pero siempre puedes añadir comentarios a mis mensajes. Añadir comentarios a un mensaje del blog es muy fácil, sólo hay que pinchar en "comments" al final del mensaje. Luego, en la parte que dice "leave your comment", escribe lo que quieras. Puedes incluso formatear lo que escribes usando los códigos de HTML, añadir enlaces, etc, pero bueno, tampoco es necesario hacer nada de eso. Con las palabras basta.
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