
Este fin de semana pasado ha sido la última ocasión del verano antes de que empiecen las clases en Macquarie University, y hemos aprovechado para visitar una de las joyas de la costa cerca de Sidney, Jervis Bay, la bahía de Jervis. Es un lugar muy popular pero con muy pocos sitios donde hospedarse. Solamente hay unos tres campings, y siempre están llenos. En años pasados hemos intentado pasar noche en la bahía, pero al final siempre teníamos que buscar sitio a casi una hora en coche del lugar. Pero esta vez, sí, reservamos sitio con dos meses de antelación.
Llegamos al lugar y, como esperábamos, todo estaba lleno. Incluso nuestro lugar estaba ocupado por unos oportunistas a los que tuvimos que decir que habíamos reservado el sitio. Pero esto fue nuestro único incidente. La bahía es un paraíso marino. Las playas, tranquilas, con pocas olas, aguas cristalinas, y una fauna marina que solamente puede envidiar a la gran barrera de coral en el norte de Australia. Nos pasamos dos días de playa en playa, gafas de buzo puestas, disfrutando como niños del paisaje submarino. El agua, fría pero soportable con nuestros trajes de neopreno, invitaba al sentido de la vista.
Todo fue estupendamente hasta que descubrimos que algunos peces son más bien grandecitos. En uno de nuestros paseos por entre pececitos se nos apareció una raya enorme, que se cruzó por delante. Estos peces no son agresivos, pero teniendo en cuenta que uno de estos bichos acabó con la vida de Steve Irwin, el Félix Rodríguez de Australia, no sé, la verdad es que daban bastante respeto. Y más que eso. Nos faltaron piernas y brazos para salir del agua.
Pero no pude evitar hacer una foto a nuestro monstruo con mi cámara acuática de usar y tirar. Esta foto y otras de la zona aparecen en mi página de flickr con la etiqueta "jervisbay".