martes, septiembre 18, 2007

Otra vez en Melbourne

Otra conferencia me ha dado la oportunidad de volver a Melbourne. Esta vez vengo solo, sin Mineko, y sin planes de visitar mucho de esta ciudad. Es una visita de trabajo, y ya he estado aquí tantas veces que no hay mucha novedad. Probablemente solamente salga para cenar, que por lo menos hay que alimentarse, ¿no?

Llego al hotel a la hora de cenar. El hotel resulta estar en la calle Lygon, que es un centro de restaurantes, la mayoría italianos. Un lugar que ya conozco de otros viajes, bullicioso y atractivo. No me apetece comer de italiano, y los camareros en esta calle son muy agresivos, a la caza eterna de clientes. Dí una vuelta por la calle, esquivando a los camareros italianos, en busca de un restaurante que me gustó la primera vez que vine a Melburne hace ya unos cinco años. Un restaurante tranquilo, creo que asiático, con comida buena, donde los comensales disfrutaban de la comida relajadamente, y donde el ambiente daba tanta inspiración que me daban ganas de sacar un libro de apuntes y empezar a escribir algo.

Pero la memoria me falla y no pude encontrar el restaurante. ¿O tal vez ya no existe? Tal vez lo intente encontrar mañana, pero tengo hambre... con lo que al final me decidí por un restaurante tailandés. Escogí este porque estaba casi lleno, y los comensales parecían todos tailandeses. La comida no decepcionó, comida sencilla, casi casera, pero nada familiar para mí. Las camareras, tailandesas, chapurreaban inglés, y los comensales de la mesa de al lado, tailandeses con pinta de estudiantes, estaban como en su casa. Un lugar bullicioso, como me imaginé que son los restaurantes en Tailandia.

De vuelta en el hotel empiezo a revisar mi presentación. Hoy es martes, mi presentación es el viernes, con lo que tengo tiempo para prepararla bien. Pero tal vez mañana o pasado no pueda hacer nada, quién sabe, con lo que mejor es hacer todo lo que pueda hoy.

2 comentarios:

Esther Hhhh dijo...

De vuelta a Melbourne... unmm que sugerente.. Jejeje

Besitoss

Diego dijo...

Hola Esther,

Esta vez no hice gran cosa en Melbourne, era un viaje de trabajo :-( tal vez la próxima vez