domingo, noviembre 05, 2006

El primer dia de playa

Hoy ha sido el primer dia que me he atrevido ir a la playa a bañarme. Y ha sido todo un atrevimiento, os cuento.

Animado por la emoción de la carrera "City to Surf", me voy a apuntar a otra carrera clásica en Sidney. Pero esta vez es de natación, y es como la continuación de la otra carrera. La carrera empieza en la playa de Bondi, donde terminó la "City to Surf" y termina en la playa de Bronte. Estas son dos de las playas más carismáticas de Sidney, y los respectivos grupos de salvavidas se enorgullecen de ser los más antiguos del mundo. Pero me ando por las ramas, volvamos a mi historia.

La carrera es de unos 2 kilómetros y medio, rodeando las rocas que separan las dos playas, y es efectivamente una carrera a mar abierto. Las olas y corrientes pueden ser bastante fuertes, con lo que hay cierto riesgo. Los organizadores ofrecen cursos de entrenamiento para la carrera. Y yo, como no tengo muy claro que pueda nadar en mar abierto con las olas que puedan haber el dia de la carrera, me he apuntado. Hoy ha sido el primer día del entrenamiento.

Me parece que, solamente el atender y entrar en el agua es bastante como entrenamiento. El entrenamiento empieza a las 8 de la mañana, que ya es temprano, ya. Y hoy no era precisamente un día que apeteciese entrar en el agua. Lleva lloviendo varios días, y la temperatura máxima no llega a los 17 grados. Pero allí que fui. Solamente tengo cuatro semanas para entrenar, y quién sabe, igual el día de la carrera es tal y como este.

El mar estaba bastante agitado, y del cielo caía una llovizna fina. Fui el primero del grupo en llegar a la cita. Y mientras esperaba, no tenia claro si alguien vendría, si yo sería el único en atreverse a entrenarse. Ya empezaba a hacerme la ilusión de que no tendría que afrontar las olas y el frío. Je, je, ahora me río. El instructor llegó puntual, y poco a poco vinieron los participantes. A las ocho eramos unas diez personas, y todos aparentaban una forma mucho mejor que la mía.

Alguien del grupo preguntó si íbamos a entrar en el agua. ¡Por supuesto!, dijo el instructor. Y allí que fuimos, al agua. Yo, por si acaso, llevaba puesto un traje de neopreno que me compré un par de semanas antes para esta ocasión. Con el frío que hacía, bien que lo agradecí. Pero en cuanto entré en el agua me dí cuenta que el traje no era tan necesario. El agua estaba más caliente, es decir, menos fría que el aire, y se estaba muy a gusto dentro. Eso sí, las olas eran más grandes de lo que se veía desde la playa, y en total el entrenamiento fue muy útil, solamente por el esfuerzo que tenía que hacer para aguantar las olas mientras nadaba.

El entrenamiento consistía en practicar la entrada y la salida en el mar, con lo que nos pasamos la hora entera entrando, nadando hasta un pundo determinado, y saliendo otra vez. Los otros participantes, buenos nadadores, me adelantaban cuando nadábamos mar adentro. Pero yo, con mi experiencia de bodyboarder, les tomaba ventaja a la hora de salir porque me aprovechaba del empuje de las olas.

Y qué olas. En varias ocasiones me sentí como un trapo en una lavadora, dando vueltas con el empuje de las olas. Solo que esta lavadora, en vez de limpiar te llenaba las partes de arena.

Alguien preguntó al principio si el tiempo del día de la carrera fuese como hoy, si la carrera se haría. El entrenador dijo que el día de hoy es un día limite. Si las olas son un poco más grandes lo más normal es que se cancelara la carrera. Esto me alegró en sumo. Quiere decir que, si puedo sobrevivir estas olas, puedo hacer la carrera... es decir si no me muero del cansancio en el recorrido.

Al final de la sesión, ya exhausto, me sentí como un crío. Creo que esto del mar es lo mío. Se siente algo especial cuando uno está a merced de las olas, algo como si alguien especial, Gaia, te estuviera meciendo. Me he quedado prendido de esta sensación, es como si el invierno no hubiera existido, y la última vez que entré en el agua fuera la semana pasada. ¡Se abre la veda de playa!

2 comentarios:

Esther Hhhh dijo...

Ains que cosas haceis por ahí por Sidney. Aquí no se hacen estas cosas, claro que no tenemos ese mar abierto... Peazo oceano. Oye ¿y los tibus que?¿eso no da miedo? Porque a mí me da más miedo la idea de un tibu blanco merodeando por donde yo nado que las rocas y todas esas cosas...
En fin, que ya ves, tú apuntito de llegar al verano y nosotros, por fin teniendo otoño, ¿pues no han bajado de golpe entre 10 y 15 grados las temperaturas?
Cada día que te leo me dan más ganas de irme a Australia a vivir. Pero eso sí, yo en Melbourne, que me la aconsejaste, y así seríamos "vecinos" al estilo australiano, jejejejeje...
Besitosssssss

Diego dijo...

Más que los tiburones, lo que me dan algo son las medusas... pero mejor no pensar en ellas, tranquilo, tranquilo.